12/04/2026
Amanezco. Respiro. Tomo el sol de la mañana. Estiro la columna. Tiro el I Ching.
El Libro de las Mutaciones. Milenario.
¿Un libro?
Cielo y tierra. Fuego y agua. Lago y montaña. Viento y trueno.
Fuerzas que se encuentran, se complementan, se oponen. Depende de cómo y dónde se ubican.
El I Ching no habla de un Dios, solo observa el vínculo entre cielo, tierra y ser humano en mutación constante.
Un pulso cíclico, siempre igual pero diferente.
Como el monte al amanecer: el olor a pasto después de la lluvia, las cosmos de colores meciéndose como estrellitas del cielo hasta la primera helada en que se marchitan en una noche.
Tita echada al mediodía. La monjita blanca parada en la rama más alta. Los pájaros carpinteros picando el tronco siempre de a dos.
Las nubes sobre las sierras.
Diario del Monte · Casalinda · Myriam