25/05/2026
El soporte de Windows 10 ya terminó.
Pero el verdadero reto no es actualizar el sistema.
En muchos casos, implica reemplazar los equipos.
Migrar a Windows 11 no es solo una actualización.
Los nuevos requisitos de hardware dejan por fuera gran parte de la infraestructura actual, obligando a las empresas a tomar decisiones que no tenían previstas en su presupuesto.
Por eso, el freno para migrar no es técnico.
Es financiero.
Renovar implica inversión inmediata, presión sobre el flujo de caja y posibles impactos en la operación.
Y mientras esa decisión se posterga, los equipos siguen operando sin soporte del fabricante.
Hoy, el 60% de los computadores corporativos en el mundo sigue en esa condición.
La pregunta ya no es si debes migrar. Es cómo hacerlo sin poner en riesgo tu operación ni tu presupuesto.