15/07/2019
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10 claves para g***r de unas buenas vacaciones en familia, según Mazzucchelli:
*Salir de la zona de confort: las vacaciones son el mejor momento para hacer cosas nuevas y vivirlas con la familia, de esta forma las relaciones se consolidan y revalorizan.
*Disfrutar de los momentos felices: no hay que recurrir a la felicidad a toda costa durante las vacaciones, hay que vivirla según los propios valores para que las pequeñas frustraciones o dificultades tengan un peso relativo.
*Entrenar el optimismo: mantenerse optimista frente a eventuales problemas hace que se traslade este estado mental también a los hijos.
*El poder de las experiencias: vivir experiencias juntos es una de las mejores maneras de construir una relación emotivamente significativa, que une a los miembros de la familia, creando recuerdos compartidos y consolidando el vínculo.
*No idealizar las vacaciones: sucede con frecuencia que la expectativa creada en torno a las vacaciones se transforma en desilusión, porque algunas cosas pueden no salir como se imaginaba. Esto lleva a vivir de forma poco completa cada momento del presente aunque no existan grandes problemas.
*Encontrar el equilibrio: es normal disfrutar del tiempo en pareja, sin hijos, en algún momento de las vacaciones, pero también son una ocasión de oro para pasar tiempo con los niños, conocerles mejor y compartir momentos juntos. Se trata de encontrar un buen balance entre ambas opciones.
*Dejar espacio al aburrimiento: aburrirse hace que se realcen las experiencias vividas, crea nuevas necesidades, agudiza el ingenio para crear algo nuevo, o simplemente, aburrirse sirve para reposar el cuerpo y la mente.
*Tiempo de calidad: los niños necesitan la atención de los padres, y las vacaciones son una oportunidad maravillosa para pasar momentos de verdad solo con ellos.
*Las emociones permanecen: las experiencias compartidas llevan consigo emociones y las emociones siempre permanecen. Además, empujan a reaccionar y a tomar decisiones importantes en la vida: es el poder transformador de los viajes.
*Aprender de los hijos: los niños observan la vida con un entusiasmo que los adultos han perdido. Así que, como ellos, hay que emocionarse, divertirse y relajarse.