17/05/2020
Hola Guerrer@s!!
Cada día más, es un día menos para pasar de fase o para que todo esto termine. Así que habrá que ir a preparando ese momento, recordando uno de esos espacios abiertos en la naturaleza soriana donde respirar y descongestionarse, para cuando nos dejen salir o viajar entre Provincias, ahí lo dejamos (guiño, guiño)
Os invitamos a pasear y conocer el Acebal de Garagüeta.
Este monte alberga una de las masas de acebo más extensas de toda Europa, 180 hectáreas. Se sitúa al norte de la provincia de Soria, en el límite con la comarca conocida como Tierras Altas, en un entorno montañoso y cuyo uso ha sido ganadero a lo largo de muchos siglos. Garagüeta era la dehesa boyal de Arévalo y Torrearévalo y actualmente aún se pueden encontrar pastando vacas y caballos. La pertenencia de Garagüeta a Torrearévalo y Arévalo de la Sierra proviene de una resolución del siglo XV de la Real Audiencia de Valladolid durante el reinado de los Reyes Católicos. Garagüeta era inicialmente la dehesa de pasto de Mortero. Gallinero y Arévalo se disputaron Garagüeta, y en la comarca se cuenta una singular historia que justifica la situación actual.
A saber. Estando todo el mundo en Mortero celebrando una boda, salvo tres pastoras que estaban cuidando el ganado, se produjo un hecho terrible. Al volver las pastoras a casa, se encontraron con que todo el pueblo había mu**to, supuestamente envenenados por el agua de la fuente que previamente había emponzoñado una salamanquesa que había hecho guarida por la zona.
Tras el suceso, las pastoras se fueron a Gallinero una y a Arévalo las otra dos, motivo por el cual comienza la disputa por tan deseadas tierras de pastoreo. Los habitantes de Arévalo junto con sus vecinos de Torrearévalo, unen fuerzas para hacer frente a la fuerza de los vecinos de Gallinero, población más grande que las anteriores. La disputa pasó a mayores hasta tal punto que la Santa Hermandad, que se encargaba de salvaguardar la ley, intervino para zanjar la situación. El emisario de los Reyes Católicos hubo de arbitrar la situación según se dice y la cosa quedó como conocemos.