29/09/2026
Cada 29 de septiembre se conmemora en Japón el Día del Maneki-neko (招き猫の日), una fecha dedicada a una de las figuras de buena suerte más reconocibles de la cultura popular japonesa.
El maneki-neko es la conocida figura de un gato sentado con una de sus patas delanteras levantada, como si estuviera llamando a alguien para que se acerque. Es habitual encontrarlo en restaurantes, tiendas, negocios y hogares, donde tradicionalmente se coloca con la esperanza de atraer prosperidad, clientes o fortuna.
La celebración del 29 de septiembre es relativamente reciente. Fue establecida en 1995 por la Asociación Japonesa del Maneki-neko (日本招猫倶楽部), una organización creada dos años antes por aficionados y coleccionistas de estas figuras.
La elección de la fecha responde a uno de los habituales juegos de palabras japoneses. Los números 9 y 29 permiten formar la expresión “kuru fuku” (来る福), que puede entenderse como “que venga la fortuna” o “la fortuna que llega”. La asociación impulsó la efeméride como una jornada para agradecer simbólicamente a los maneki-neko por permanecer con la pata levantada invitando a la buena suerte.
Aunque su día conmemorativo nació en la década de 1990, el maneki-neko es mucho más antiguo. La propia asociación sitúa su aparición aproximadamente hace 180 años, durante el período Edo, cuando comenzó a popularizarse como amuleto.
El significado también puede variar dependiendo de la figura. Tradicionalmente, un maneki-neko con la pata derecha levantada se relaciona con el dinero y la prosperidad, mientras que uno con la izquierda suele asociarse con la llegada de personas o clientes.
Para quienes visiten Tokio y quieran conocer un lugar especialmente relacionado con esta tradición, uno de los más conocidos es el templo Gōtokuji (豪徳寺), en Setagaya.
Gōtokuji es un templo budista de la escuela Sōtō con una antigua relación con la familia Ii. Según la tradición conservada por el propio templo, el señor feudal Ii Naotaka pasaba por el lugar cuando un gato situado frente a la entrada pareció hacerle señas con una pata.
Naotaka decidió acercarse al templo y poco después comenzó una fuerte tormenta. Agradecido por haber encontrado refugio, terminó apoyando económicamente al lugar.
A partir de esta historia, Gōtokuji desarrolló una estrecha relación con el llamado Shōfuku Nekoji (招福猫児), el “gato que invita a la fortuna”. Actualmente, los visitantes pueden depositar pequeñas figuras blancas de estos gatos como ofrenda después de que sus deseos se hayan cumplido, creando uno de los paisajes más particulares del templo: cientos de figuras de diferentes tamaños reunidas dentro del recinto.
Gōtokuji no puede considerarse de manera definitiva el lugar donde nació históricamente el maneki-neko, ya que existen diferentes teorías y leyendas sobre su origen en Japón. Sin embargo, su relación con esta tradición lo ha convertido en uno de los lugares más estrechamente asociados con estas figuras.