15/09/2026
15 septiembre
Es curioso ser mexicano: uno puede pasar buena parte del año quejándose de México, pero basta estar lejos y escuchar un mariachi, probar algo que sabe a casa o ver nuestra bandera en algún rincón del mundo, para sentir ese pequeño golpe en el pecho que nos recuerda de dónde venimos.
Porque México no es solamente un territorio, México es una manera de entender y vivir la vida.
Somos un país que aprendió a celebrar incluso en medio de las dificultades. Que convierte una comida en una reunión y una reunión en una fiesta con amigos y una familia entera alrededor de una mesa. Aquí todavía sabemos que hay cosas que no se resuelven con prisa: una sobremesa, una conversación con los amigos, un mole, un buen tequila, un abrazo cuando alguien lo necesita.
Y qué difícil explicar todo lo que cabe dentro de México. Tenemos desiertos y selvas, volcanes y mares, ciudades enormes y pueblos donde parece que el tiempo decidió caminar más despacio. Tenemos culturas milenarias que todavía respiran en nuestras palabras, nuestra comida, nuestros mercados, nuestros colores y nuestras costumbres. Tenemos una cocina que el mundo admira, artesanos capaces de convertir barro, madera, tela o plata en arte, y una música que puede hacernos cantar, bailar reír o llorar en cuestión de minutos.
Pero la verdadera grandeza de México no está solamente en lo que tenemos, sino en la gente que somos, los BUENOS MEXICANOS.
En esa facilidad tan mexicana de decir “pásele” y hacerle un lugar a alguien. En compartir aunque no sobre, en reírnos hasta de nuestras propias desgracias. En el ingenio para resolver lo imposible con lo que haya a la mano, en la solidaridad que aparece cuando verdaderamente hace falta y en esa capacidad extraña de caernos, sacudirnos el polvo y volver a empezar.
Este 15 de septiembre vale la pena recordar que amar a México, no significa pensar que todo es perfecto. Se puede amar profundamente un país y al mismo tiempo desear que sea mejor.