12/05/2021
- - CARTA APOSTÓLICA - -
Houston Texas
(Lapso dictado de 2:20 a 4:00 am)
Carta #101 A la Iglesia Universal. Capítulo 273
-Confianza del Apóstol de Jesucristo-
1- SAMUEL JOAQUÍN FLORES, APÓSTOL DE JESUCRISTO. A la Iglesia de Dios esparcida por el mundo.
2- Que la gracia de Dios y la paz de Jesucristo sean en vuestros corazones.
3- Mi confianza está plenamente en vuestra fe por la misericordia que hemos alcanzado, la redención de nuestras almas y la libertad de los hijos de Dios.
4- Y eso me hace estar confiado de vuestra militancia como pueblo de Dios.
-Preocupación por el Pueblo de Dios manifestado en los sueños del Apóstol-
5- Pero mi estancia en esta ciudad de Houston (el ser retenido para el análisis de mi cuerpo, y la indicación de que tome unos días de descanso para poder observar la evolución que sigue mi organismo,
6- que ellos quieren estar monitoreando, recomendándome que disfrute estos días y aleje de mi toda preocupación) me inquieta,
7- y, no sé si debido a eso, en mis sueños se ha manifestado la preocupación por ustedes, concretamente en uno que me perturbó mucho.
8- En el sueño: “…Esperabais la visita del Hermano Aarón, pero por alguna razón, él tardaba.
9- Yo estaba esperándole a la entrada del templo (no en el de Hermosa Provincia, sino el de una de vuestras iglesias)…
10- Entre tanto llegaba, alcanzaba a escuchar - desde la puerta donde estaba esperando la llegada del Hermano Aarón a uno de mis hijos que os exhortaba con cantos y con alabanzas a glorificar a Dios.
11- “Sin embargo, me entristecía por el menosprecio que se mostraba a aquella incitación espiritual, observando que no había la debida atención;
12- que había un descuido grande para aquellas palabras llenas de virtud usadas para animaros. Un celo ardiente.
13- Como yo estaba esperando la llegada del Hermano Aarón para acompañarlo al interior del templo, al ver la actitud vuestra, brotó en mí ¡un celo ardiente!, porque en algunos llegó al extremo de buscar excusas para salirse del templo.
14- Medio retoqué mi decoroso atuendo y pasé por en medio, hasta la orilla del ministerio (donde acostumbro saludarlos antes de tomar el lugar principal),
15- y empecé a animaros en una amonestación amorosa, diciéndoos que no estabais como la esposa entusiasmada, por la visita que esperábamos, que notaba desinterés y, en algunos, hasta menosprecio,
16- y empecé a exhortaros con aquellas palabras del himno: “Para mí el vivir es Cristo”… y luego os decía que no os cansarais de la espera…
17- Pero en mi mente estaba el himno “si cansado del camino nos sentamos a pensar, otro toma nuestro asiento y al llegar no habrá lugar… no hay descanso hasta el llegar”.
18- “Me inflamaba un sentimiento de una de nuestras alabanzas (himno 406 Oh Santa Iglesia) que dice en la estrofa 3: “…Cantemos con gratitud…estoy enferma de amor… ven aquilón y ven austro…” Avivar la fe, fomentar el amor y alentarse en la esperanza.
19- todo eso lo hacía con el propósito de avivar vuestra fe, fomentar vuestro AMOR y alentaros en vuestra esperanza (con mis ojos fijos en la puerta esperando la llegada del que iba a reencender nuestra fe y piedad),
20- y tomé las palabras apostólicas: “El que ha de venir vendrá, y no tardará” (Hebreos 10:37)… Para que no dejáramos enfriar nuestra esperanza y comportamiento espiritual dentro de la casa de Dios,
21- “que es la Iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la verdad” (1ª. Timoteo 3:15); y que no dejáramos nuestro primer amor (Apocalipsis 2:4),
22- ¡Pero ya lo decía en un grito de angustia y con lágrimas en mis ojos! ¡Cuando en eso… desperté!... todavía con mis ojos húmedos y una profunda intranquilidad!
23- Quizá esa tranquilidad y descanso materiales prescritos por los médicos -que estoy tratando de tomar-, reavivan el cuidado y la misión hacia vosotros,
24- que me inquietó, haciéndome sentir una mayor obligación y solicitud de vuestra fe y firmeza en vuestra vida y esperanza,
25- pensando que estoy faltando a mi vigilancia (aunque sé que tenéis pastores y maestros que cuidan de vosotros),
26- pero en mi espíritu hay inquietud, en mi descanso, intranquilidad; y en mi “despreocupación”, inseguridad…
27- ¡PERMITA DIOS QUE SE ENCIENDA DE NUEVO ESE FUEGO! ¡Qué inflame vuestras vidas y comportamiento!
28- ¡Que los pastores cumplan en sí mismos la enseñanza que predican! y ¡la induzcan con gran interés en su familia!
29- Conscientes que su vida ya no es de ellos, sino que al aceptar el diaconado o pastoreado, se entregaron totalmente a Dios,
30- y sirva su ejemplo para incitar y estimular a los obreros que anhelan ese privilegio, tomando las palabras de Cristo: “¿Quien es mi madre y quienes son mis hermanos?...” (Mateo 12:48). No hay vocación en la mayoría.
31- ¡Qué dolor experimento cuando se que en la mayoría no existe esa vocación! Sino que más bien la buscan como negocio o ganancia terrena, olvidando la vida ejemplar de Cristo, el cual es nuestro camino, verdad y vida.
32- No significa esto que no tengamos cuidado de los nuestros, de nuestra casa; pero siempre considerando su conducta espiritual, si es digna de esa atención, y si no, ¡ahí están los ancianos! Deuteronomio 21:20.
33- ¡TOLERAD Y ACEPTAD MIS PALABRAS! Pues es la enseñanza cristiana y nosotros, como luminares en el mundo, debemos ser ejemplo en la Tierra.
34- Tal vez el sueño se originó por la tranquilidad y el descanso que en mi físico empecé a llevar, así como la salud que Dios me concede ¡pero mi espíritu esta intranquilo!:
35- La responsabilidad delegada en el Consejo de Obispos, en vuestros Directores Jurisdiccionales, y en los Ministros que vigilan por vosotros, NO ME DA PAZ,
36- por eso en mis sueños, viví la inquietud que mi espíritu experimenta por vosotros. 37 ¡SED FUERTES EN LA LUCHA! Pues corto es el tiempo de nuestra vida, semejante a la flor del campo,
38- ¡APROVECHEMOSLO PARA EXHALAR (cual los nardos esparcen su olor) NUESTRA ENTREGA, AMOR, SANTIDAD Y EJEMPLO PARA EL MUNDO!
39- ¡Me siento lleno de vida y fuerza, gracias a Dios!
40- Mi oración es constante a favor de vosotros, en la participación de los alimentos y aun en el dormir,
41- ¡MI PAZ OS ENVIO! ¡Mi anhelo de servicio a Dios para ser barro en sus manos, os acompañe siempre!
42- Yo buscaré la oportunidad de comunicarme con vosotros por palabra, entre tanto, meditando en la angustia que me acompaña y el pendiente que tengo de vosotros,
43- ESFORZAOS en la gracia de Dios, a fin de que no la recibáis en vano. Vuestro en Cristo, SAMUEL JOAQUÍN FLORES.