30/09/2020
MALDITA PANDEMIA! Se nos pasó un año y quizás deban pasar algunos meses más. Se nos pasa la vida misma pensando solamente en trabajar, los que tenemos la suerte de hacerlo, cumplir con nuestras obligaciones domésticas y nada más. Nos hemos olvidado hasta de soñar con lo que nos gusta, nos divierte, nos alegra. En nuestro caso, como en el de muchos, allí quedaron, en Reta, las cosas que nos dan alegría aún cuando no estamos allí, Cuando desde la cotidianeidad de nuestros días nos tomamos un minuto para pensar en ellas sabiendo que están cerquita, al alcance de la mano, y que no depende más que de nuestra determinación y posibilidades para, en apenas unas pocas horas de viaje, ir a respirar ese aire que nos hace tanto bien.
Hemos perdido libertades, sin dudas. Pero lo peor es que nos estamos acostumbrando, aceptando mansamente que es así la cosa y que no hay nada para hacer. Las estridentes voces de la sociedad, además, nos apunta con su dedo inquisidor y nos hace responsables de la suerte (y hasta la vida) de nuestro prójimo. ¿No es demasiado para simples hombres del común que somos?
En fin, no hago juicios de valor que me exceden. Sólo digo que me resisto a pensar que la única solución sea encerrarse, olvidarse, resignarse. Suena parecido a morirse, no?