30/07/2019
Hace poco empezamos a hacer panes dulces con anís para ayudar a la economía familiar. Todo ingreso es bienvenido cuando se es inmigrante y y yo nos embarcamos en la tarea culinaria. Todo nació de una idea de una gran amiga quien nos comentó que extrañaba los pancitos dulces o piñitas venezolana.
Empecé a leer el libro “La Comida en La Historia Argentina” de Daniel Balmaceda, buscando conocer un poco sobre los orígenes de la gastronomía del país en el que paso mi auto exilio. Me encontré con una maravillosa historia que me llamó muchísimo la atención, por la cantidad de similitudes con nuestra situación actual. …”Ese día (por la mañana o por la tarde, pero siempre de día) contrajeron matrimonio los primos Juan de Dios Castex Alcaraz y María Albina Alcaraz. Debido a las penurias del exilio, la pareja, que tuvo tres niños, debía buscar todo tipo de sustento. Fue entonces cuando Albina se dedicó a vender bollos (nosotros los llamamos facturas) que cautivaban por ser dulces y, sobre todo, blandos y esponjosos. Bollos podía hacer cualquiera, pero la señora de Castex parecía tener un talento especial, además de una receta poco difundida. Su éxito fue tal, que con la venta de bollos logró resolver holgadamente los problemas económicos de la familia. Decidió, entonces, compartir el secreto de las facturas caseras con una amiga que padecía problemas económicos: Carlota Saraza, casada con el español Julián Murga.” Que tal? Pero sigue: …”Sí sabemos que no encontró la riqueza que fue a buscar y la viuda Carlota Saraza de Murga se vio en la necesidad de hallar un nuevo marido o una forma de sustento. Seleccionó la opción B, gracias a que Albina Castex le pasó la receta de los bollos, que, entre otras cosas, llevaba anís. Esta fórmula le dio satisfacciones, no solo entre los chicos y jóvenes, sino también con los mayores, y por un motivo esencial. Las dentaduras de aquellos tiempos iban deteriorándose por la falta de cuidado y, a cierta edad, uno prefería masticar alimentos blandos. Las facturas de Albina y Carlota contaban con esa ventaja, además de ser muy ricas. Eran ideales para acompañar el mate o el café con leche de la tarde."