19/06/2026
Erica y Lorena se conocieron en un taller de coaching ontológico. Ninguna fue a buscar pareja, pero el amor no avisa: fue instantáneo, a primera vista. Tres años después decidieron sellar esa historia. Deslizá para conocer cómo vivieron su experiencia para crear sus propias alianzas de boda 👉
Como dice el dicho? "El que busca, encuentra?" En este caso no buscaron, pero si encontraron 😅. De un taller a una vida juntas y cuando llegó el momento, no quisieron solo elegir dos anillos cualquiera. Querían algo que contara su historia.
Apenas empezamos a chatear por WhatsApp, lo sintieron: este era el lugar 🏠. No por la técnica, sino por cómo las hicimos sentir desde el primer mensaje. Esa cercanía fue la que las decidió a tomar la decisión de viajar.
Trabajamos el modelado en cera y ahí sucedió la magia: cada una presionó su huella digital para que quedara en la alianza de su pareja 🫶. Un gesto chiquito y enorme a la vez, dejar una marca, imborrable, en el anillo que la otra va a llevar toda la vida.
Con la técnica de fundición en tierra 🔥, esos modelos en cera se convirtieron en oro, copiando cada relieve tal cual. Es un proceso milenario, hecho a mano, paso a paso, que traslada al metal hasta el detalle más fino.
Se fueron diciéndonos que todo superó lo que imaginaban ✨️, que lo harían una y mil veces. Eso es lo que buscamos: que cada vez que se miren las manos, recuerden que lo hicieron juntas.
Así quedaron 💍: dos alianzas de oro en las que cada una lleva puesto algo de la otra, para siempre. Imposibles de copiar. Como su historia.