12/01/2022
La suisa de las pampas
UNA TRISTE REALIDAD
1ero de Enero de 2022 será un día que no vamos a olvidar en esta vida, estando en Roversi, Santiago del Estero, a 50km de Quilimi y a 27km del límite con Chaco.
La temperatura que se pronóstico llegaría a los 44° pero asiló ayer a los 56°, no se pudo confirmar con el celular, porque no había internet y tampoco luz. Mientras intentábamos pasar el día mojándonos, juiciosamente porque el agua es escasa, nos preguntábamos por qué en esta parte de Argentina, hace tanto calor?
Llegó la tarde y trajo una enorme tormenta de tierra, se levanto polvo, puso el cielo negro, y rugió un viento que nos hizo refugiar a dentro de la casa que aún seguía caliente por el ardiente día.
Cuando calmó el viento la tierra se aplacó y el el calor también, comenzó a llover y trajo alivio, Pudimos respirar y tomar unos mates en la galería del frente de la casa, a oscuras, envueltos en polvo pero más distendidos.
Gustavo, el padre de familia, nos empezó a contar de su trabajo, en el campo. Es un trabajo de fumigaciones de plagas siembra y cosecha. Muerte a los tuyos. Desmonte de hectáreas. -Cuántas? preguntamos.
-900 hectáreas tiene mi patrón acá en un campo alquilado.
Nos sorprendimos.
-Pero eso no es nada, aquí hay gringos que saben tener 200 mil hectáreas de campo, con 150 mil desmontadas. Esa fue la respuesta que nos había surgido esa tarde, por qué hace tanto calor en Santiago? Porque se llevaron los árboles, arrancaron las plantas, destruyeron y siguen destruyendo lo que la madre naturaleza dispuso para equilibrar. Para apaciguar el sol más cercano, para dar humedad al aire, para resguardar la vida.
Si que duele dimensionar tanto daño y tanta ambición, duele ver cómo grandes y chicos ven pausada la vida cuando el calor los arrasa hasta quitarle la respiración.
Debatimos posibles soluciones o maneras de frenar con esta locura. Hay que cambiar los hábitos del pueblo? Dejar de consumir trigo? Medir cuánta soja se planta y dónde? Cambiar la alimentación? Abolir finalmente el poder de quienes dicen gobernar para el pueblo? Cómo puede ser que el costo sea tan alto y la mayor parte de esas cosechas sean para salir de este país? Y además del desmonte, el VENENO. Sopapea esta realidad. Da pena, impotencia y bronca.
Santiago arde sí. Pero más arden los corazones de cada uno de los miembros de esta provincia tan amable como vulnerable. Que continúa el día a día dependiendo del aire acondicionado y la demanda energética que eso genera y satura a la vez otros tantos recursos naturales. Aquí, en esta tierra tan rica y a la vez tan devastada.
NO, NO ES CALOR. ES DESMONTE.
FUENTE: La Odisea de Malúk - Cicloviajeros