Hace ya doce años que la Posada La Bonita se instaló en la selva misionera en un enclave tan bello como misterioso. ¿Porqué justo allí, tan lejos de todo, en medio del monte, en un lugar que sin ser inaccesible, tampoco es evidente? Porque justamente allí existía un lugar mágico, un lugar de esos que natura nos regala combinando sabiamente sus elementos. Una cascada de aguas cristalinas cae desde
cuarenta metros rebotando contra salientes de piedra, rodeada de musgo, de helechos exóticos, de orquídeas y de árboles altísimos, hasta derramarse entera en una gran olla ambarina que a veces nos permite ver el fondo mientras nadamos. Simplemente estar allí, contemplando al agua caer, rodeado de un verdor exhuberante, frente a algo que se ha desarrollado lentamente luego de millones de años de combinarse humedad, sol y tierra colorada. Ese es el misterio, el arte que solo la acción de la naturaleza y el tiempo logran. La posada toda es un tributo a esa cascada maravillosa. Y es también la posibilidad de habitar el paraíso por unos días. Las cuatro cabañas que forman esta posada se distribuyen dentro de un predio de doscientas hectáreas. Cuatro cabañas rodean el salto La Bonita y su arroyo. De noche se duerme con la música del agua contra las rocas, las ventanas abiertas en verano, porque milagrosamente no hay mosquitos ya que las noches son frescas. Cada cabaña tiene su terraza estratégicamente ubicada. Algunas dan a las copas de los árboles, cerca de los pájaros. Otras miran el salto caer entre la selva. Los senderos de selva se pueden recorrer a pie, a caballo, o en carro de bueyes. Todo es intenso y relajado a la vez. La comida es exquisita sin ser pretenciosa, con ingredientes caseros y de la huerta, platos hechos con amor. La atención es cálida, afectuosa y tiene la justa medida que permite que cada huésped tenga una experiencia propia con el lugar, sin intérpretes ni intermediarios. Las cabañas son de madera y de piedra, construídas siguiendo las costumbres locales, con materiales autóctonos. Las cabañas del salto están sobre pilotes y habitarlas tiene algo de flotación y de liviandad Los muebles son muy especiales, cada pieza es única y artesanal. Es también recomendable visitar los Saltos del Moconá, que están muy cerca. Se pueden conocer entrando al Parque Moconá o desde el agua en lancha. Los aeropuertos más próximos son los de Iguazú o de Posadas. www.posadalabonita.com.ar
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