16/09/2025
La Emergencia Turística 2025:
La Cámara de Turismo ha declarado “La Emergencia Turística”, porque Guaymallén se enfrenta a un momento decisivo. Nuestro sector privado, pilar y contenedor de incontables empresas familiares, ha sido castigado por políticas erradas en la última década, desde la “Pre” hasta la “Pos Pandemia”, sumando la última hiperinflación y también la fuerte recesión económica actual.
Resultando en los últimos años, una muy escasa rentabilidad, con bajísimos promedios de facturación mensual: menos del 30% en el año 2024 y una increíble baja histórica de menos del 15%, en el primer semestre del 2025, incluyendo la última temporada de invierno del presente año. Como resultado: se encuentran muchos establecimientos cerrado temporalmente.
Hoy los protagonistas de la actividad turística se encuentran divididos en 4 grupos críticos:
1º) Los que emigraron decididamente a otros destinos turísticos de la provincia. (un 18%).
2º) Los que ya cerraron y desaparecieron totalmente. (un 28%).
3º) Los que se esconden y sobreviven en la ilegalidad comercial. (un 17%).
4º) Los contribuyentes reales, pagando altos impuestos, planes de deudas, con firmas inhibidas por apremio, los encontramos hoy en “terapia intensiva” (con un 33%).
Todo esto, es debido a la pesada carga impositiva y a las crisis económicas, con ordenanzas y leyes de asfixia al sector, dejándolos moribundos a los pocos contribuyentes que quedan y encontrándose la actividad turística de Guaymallén al borde de la extinción dentro de la economía local.
“La emergencia es real y la solución está en nuestras manos”, “La emergencia turística no es una ficción, es una realidad palpable”: hoy en cada hotel vacío, en cada restaurante con menos mesas, en cada empresa de turismo sin reservas y sin ventas, en cada transporte sin excursiones, en cada guía de turismo sin trabajo, en cada bodega sin visitantes nacionales e internacionales, en cada camping sin turistas.
La declaración de emergencia turística no es un lamento, es un llamado a la acción.
Hoy, es el momento de desatar y de liberar la actividad turística, porque en Guaymallén hemos encerrado al turismo desde hace varias décadas y ha llegado la hora de dejarlo volar bien alto para que tenga vida propia.