Me llama la atención ver las calles limpias. Algunos barrios humildes, ninguna villa de emergencia. Alquilo un coche en una empresa en la que se respira buena onda, me comentan un poco de cada lugar que “debo conocer”. Así es como llego finalmente a Lujan, un pueblito en el medio de la nada. Todavía no entiendo qué me pasó. Desde ese día soy “Lujanero”. Son 2000 habitantes, hay asfalto en al menos
la mitad del pueblo, están haciendo el sistema cloacal. El agua corriente ya no es novedad. Cuando pregunto qué puedo conocer me responden “lo que se te ocurra, aquí estamos cerca de todo: ¿San Juan? 300km, ¿Cura Brochero? 150km, ¿Merlo? 100km, ¿Mendoza? 400km”. Uno piensa en kilómetros y parece lejos, pero las rutas están impecables. “Todo bien, pero, ¿aquí en la zona?” “el dique Luján, con aguas exclusivas para riego de la zona donde se pueden pescar Pejerreyes, Truchas y Carpas, o sentarse a mirar el cielo reflejado en sus aguas hasta recuperar la inocencia perdida. La reserva natural La Higuerita: el silencio no es silencio, sino diálogo entre pájaros, batir de alas muy pocas veces (ahí las aves no tienen miedo), agua susurrante en las cascadas y saltitos, verde en todas sus gamas y el azul.” ¿Qué más? “el badén sobre el río Luján del viejo camino a Dolores; si no hay agua es lugar de observación del cielo.”
Y aquí tengo que contarles del cielo: nunca creí que pudiera lagrimear de emoción la noche en que lo vi. Eran miles y miles de estrellas, de todos los tamaños y colores, moviéndose según pasaban las horas. En ese momento supe que tenía que saber más de este cielo y mostrarlo a quien viniera y que festejara conmigo este descubrimiento. Otros paseos recomendados y recomendables: balneario El Muro, a 20km en Quines. El Zapallar, también en Quines. En San Francisco del Monte de Oro la escuela en la que ejerció Domingo Faustino Sarmiento, y desde ahí el camino serrano a La Carolina (30km aproximadamente), conocida por su río de aguas amarillas por el oro que llevan. El Parque Nacional Las Quijadas, a 120km por ruta 20, una maravilla en la que se puede observar la acción de la naturaleza, conocer la historia de los primitivos habitantes y enterarse del litigio actual sobre la propiedad del parque. Por la misma ruta se llega también a San Juan. El regreso: conocer Merlo es una opción, a 100km de Luján, por camino serrano (ruta provincial 5), de una belleza agreste fascinante, o llegar a La Toma, ciudad del Ónix, también cruzando la sierra, por ruta 2. O regresar por la 146 y recorrer los pueblos San Francisco del Monte de Oro, Nogolí, Villa de la Quebrada, cada uno de ellos con sus características propias, dignas de conocer. Desde que sales de San Luis, contarás las horas para poder regresar.