Parte integrante de la tradicional Estancia Palma, La Alejandra ofrece fascinantes paisajes que combinan coloridas plantaciones de papas y cereales, extensos potreros de cría de caballos criollos y cristalinos arroyos enmarcados por el imponente Cordón del Plata. Es el trabajo de su gente a través en las labores en las plantaciones de papas, en el manejo de los caballos, el riego surco a surco y e
n la preparación de las más tradicionales comidas, la postal que día a día nos invita a descubrir este rincón de Mendoza. La Alejandra, nos propone una combinación entre confort, impactantes paisajes y el compartir y conocer las tareas del hombre de campo. LA CASA DE HUESPEDES
Un antiguo rancho destinado a las labores del campo ha sido refaccionado dotándolo de excelente confort pero preservando el espíritu de antaño. Las anchas paredes de adobe, la calidez del hogar a leña, los techos de caña nos llevan a vivir una original experiencia con toda la comodidad y buen gusto. La casa de huéspedes ofrece cuatro confortables habitaciones con baños en suite, respetando los rasgos típicos de la construcción pero adecuadas a los tiempos de hoy para brindar el mayor confort. Buscando deleitar la vista, aunque nunca comparable a lo que ofrecen los paisajes, los diversos rincones de la posada se adornan con cuadros de reconocidos pintores mendocinos, tallas en madera, trabajos en cuero, fajas tejidas al telar, espuelas y rebenques. LA COCINA
Estancia La Alejandra lo invita a disfrutar de los sabores que hacen a nuestra identidad de mendocinos. Elaborados por las manos sabias de nuestra cocinera y cuidados celosamente por la experiencia de nuestro chef, logramos un balance perfecto entre tradición y buen gusto. Son las tradicionales formas de cocción: el horno de barro, la parrilla, el disco de arado y el asador, las que nos permiten crear los mejores sabores preservando toda la identidad cuyana. El salón comedor, con capacidad para 50 personas, con amplios ventanales que atrapan el paisaje que junto a la chimenea, invitan a pasar largas horas de calidez y deleite de la vista. Una importante churrasquera y los tradicionales hornos “tipo chileno”, se integran al salón invitando al deleite del paladar, completando así un confortable espacio para el disfrute de los sentidos.