Habia una vez un rancho, abandonado en el faldeo de la sierra de los comechingones. Alla por diciembre del 2003, despues de un largo y aletargado sueño, desperto atonito frente a la mirada de dos parapentistas que lo vieron con cariño. Con su techo de tejas coloniales derruidas, cielos rasos de paja cañizo, paredes de adobe, piso de tierra y carente de cualquier mejora imaginable supo seducir con
la autentica humildad del que nada tiene porque ya lo es todo. Fue la morada de una familia donde crecieron 6 hijos legitimos y algunos otros criados. Frutales, huertos y corrales de animales sirvieron de autentico sustento cuando la vida sucedia solo con recursos autoctonos. Alagarrobos quebrachos Molles y Aguaribay dieron el refugio necesario para proteger de vientos frios y calores intensos. Un pequeño e inagotable arroyo de aguas cristalinas le transportaba vida por sus acequias en la que supieron crecer naranjos, perales damascos durazneros granadas higueras y nogales. Tal era el poder de seduccion que quienes lo visitaban que quedaban maravillados dispuestos a volver conviviendo y adaptandose a su falta de comodidades. Con escaso tiempo y mucha constancia se fue dotando de mejoras que hcieron su estadia aun mas bella.y asi fue creciendo como EL RANCHO, una casa de montaña que conquisto a todo visitante. Tormentas que aturden con su estampidos y redoblan con ecos el estruendoso trueno que rebota en sus laderas. Cielos coloreados caprichosamente cambian su escenografia minuto a minuto.El gran Valle de Conlara rendido a sus pies se extiende por doscientos kilometros ante la mirada atonita de quienes no entendiamos que la visibilidad maxima podia superar los doce kilometros. El tercer microclima del mundo convierte en energia cada molecula de aire inhalada. Su exuberante vegetacion es el albergue de una diversidad de pajaros que musicalizan cada despertar y cada atardecer manifestando la naturaleza en todo su explendor. Asi fue que llegamos a Traslasierra, cautivado tras los cielos que invitan a volar nuestros sentidos. TRASLOSCIELOS, OTRO LUGAR EN EL MUNDO