14/02/2015
Con el nombre de Camino de los Puentes Colgantes se conoce a la antigua ruta que une al Valle de Traslasierra con la ciudad de Villa Carlos Paz (Valle de Punilla) en la provincia de Córdoba, Argentina. Su característica sobresaliente, que le da el nombre, es la existencia de varios puentes colgantes erigidos para salvar el cruce de arroyos de montaña.
La particular geografía de la provincia de Córdoba, con el imponente cordón montañoso de las Sierras Grandes actuando como barrera divisoria de su territorio, dificultó durante centurias las comunicaciones entre las poblaciones ubicadas al este y al oeste de las Cumbres de Achala. El gran impulsor del desarrollo del Valle de Traslasierra fue el Cura Brochero, quien insistió con vehemencia en el año 1883 ante la presidencia del Dr. Miguel Ángel Juárez Célman, para lograr la construcción de mejores caminos.
En el año 1914 se completaron los estudios y los primeros proyectos para construir un camino por las Sierras Grandes, que permitiera el paso de automóviles siguiendo las huellas de una senda pública de herradura que era utilizada por caminantes, jinetes a lomo de caballos y de mulas. Se estableció que el camino tendría un ancho de cinco o seis metros, contaría con pircas de defensa para evitar los cortes por corrientes de agua, drenajes, vados, alcantarillas y puentes colgantes.
El 3 de enero de 1915 se dio por iniciada la obra en un acto realizado en la casa de Don Carlos Nicandro Paz. Presidió la ceremonia el entonces Gobernador de Córdoba Ramón J. Cárcano, quien expresó en uno de los párrafos de su discurso: El camino de las Cumbres es también el camino de lo bello. Arranca del borde del lago, diamante líquido contenido entre colinas verdes; atraviesa valles de cultivo, florestas primitivas, quebradas oscuras, puentes colgantes sobre torrentes bravíos, cimas doradas por el sol y donde descansan las nubes, cadenas dentadas inmóviles y silenciosas; corre, sube, baja. Gira, vuelve, avanza, se oculta, aparece, continúa y llega.