10/07/2026
Hay una frecuencia sutil que solo se sintoniza cuando nos quedamos quietos. Un lenguaje hecho de viento entre las hojas, de estrellas que aparecen sin apuro y de mañanas que huelen a madera limpia. Es el instante exacto en el que el cuerpo recuerda cómo flotar y el tiempo, simplemente, deja de importar. Habitar el refugio. Esa es la idea.