23/06/2026
Dr. ROBERTIN.
QUERIDO PRESIDENTE.
Roberto Jorge Martínez Zavalía,
25/05/1930 14/06/2026.
ROBERTIN, para todo el mundo.
Era abogado pero su pasión siempre fue el campo y la producción y, si bien ejerció la abogacía durante menos de un año según él contaba, consagró su vida al campo y a la producción… Hombre de campo, de a caballo, de acción permanente, con una mirada positiva y hacedora en todo lo que emprendía.
Robertin llegó con su mujer -Susana Terán Vega- y sus hijos a Tafí del Valle en la década de 70. Alquiló primero la casa de Zerda, pegado a lo que era el almacén de Don Goyo González. Después, en 1975, veraneó en casa de Don Julio Terán y Maricuña Alurralde. Finalmente termina comprando la vieja casona que él y Susana Terán Vega convirtieron en una cálida casa con todas las comodidades que se podía tener en esos tiempos. Formaron una gran familia y transmitieron a sus hijos el ser buenas personas, el valor de la palabra y del trabajo y la fortaleza para enfrentar la vida y sus dificultades con una mirada optimista y siempre caritativa.
Y así, entre cabalgatas con amigos y tiempos compartidos, llegó el año 1980.
Ese febrero un pequeño grupo de socios, decide ofrecerle ser Presidente del Club de Tafí del Valle, que ya tenía en ese entonces unos 17 o 18 años de existencia. Julia Terán, encargada de la misión, ofrece a Robertín la Presidencia del Club un mediodía en la galería de Goyo.
En este punto es importante destacar que el club era una construcción muy básica que tenía un salón grande y una barra y unos sanitarios.
La transformación edilicia que imagina nuestro querido Robertín es la que él lideró a lo largo de 21 años de fructífera gestión, con la indispensable ayuda de su amigo el Arquitecto Ricardo Simón Padros, y así, con mucho empeño, con mucha pasión, y con mucho esfuerzo personal y económico, se logra para los socios y los amigos un edificio que sigue siendo -después de 46 años de inicio de su gestión- un lugar único y estéticamente impecable. Claro que lo acompañaron amigos que pensaban igual que él, ya sea en comisiones directivas o en delegación de tareas, de acciones culturales, de gestiones deportivas, recreativas etc.; sin embargo, el líder, el hombre carismático, el que ideó el Club tal y como lo conocemos hoy, fue Robertín.
Alguna vez alguien dijo que Robertín en el Club era como el padre de todos. Su incansable iniciativa y sus dotes de hacedor quedaron plasmados en el Club por eso hasta el día de hoy se le decía EL PRESIDENTE, así, con mayúsculas.
Y hay muchísimas anécdotas que él mismo contó alguna vez, como ser "... que los días domingos, la Misa de la Parroquia se hacía a las 12 de la mañana; entonces él, a efectos de que los socios y veraneantes fueran después de la Misa al Club a comer unas empanaditas o una picada, habló con su amigo el Reverendo Padre Lamaison para que pasara el horario de la Misa de 12 a las 11:00 horas. Y así fue durante dos fines de semana pero un día domingo - según él contaba- el Padre Lamaison volvió a hacer la misa a las 12 de la mañana. Entonces el Dr. Robertín fue a verlo para ver qué había pasado, y su amigo el cura le dijo es que vos no has venido a la Misa del domingo pasado. Entonces lo comprometió el domingo siguiente a que fuera su monaguillo. Y así fue que el presidente del Club fue el monaguillo del Padre Lamaison (como cuando era chico contó él que su Mamá lo hacía oficiar de monaguillo)… y así logró Robertín que la misa fuera a las 11 de la mañana otra vez. Entonces el cura Lamaison cuando terminaba la celebración de la misa con “vayan en paz”, entre los dos se miraban y decían “y vayan al Club”.
Robertín fue un enamorado de los caballos. Fue él quién trajo a Tucumán, y a su amado campo El Nogalito, el primer padrillo de raza árabe… Había que verlo andar en otras épocas en sus caballos bayos, luego en su Cabrito, en su Colorado, y en los distintos y hermosos caballos que tenía. Incluso llegó a donar algunos ejemplares para hacer rifas en el Club para recaudar fondos; todos caballos criados por él.
Durante 21 años administró y gestionó el CTV hasta el año 2001, ya con 71 años. Podríamos decir que descansó por 4 años para nuevamente, en el 2005, ante la ausencia de dirigentes que se hicieran cargo del Club, volvió a asumir la presidencia durante dos años más. Aunque en el año 2007 dejó definitivamente la administración, siguió colaborando hasta el último de sus días con su querido Club.
El Dr. Robertín tenía una bonhomía y don de gente muy especial. Un SEÑOR con todas letras. De carácter tranquilo, muy firme en sus convicciones, humilde en su saber, era un gran conversador. Tenía una mirada profunda en esos ojos un poco verdes grises, a los que siempre acompañaba un gesto de apacible escucha. Sentarse a conversar con él era un placer pues siempre era cercano a su interlocutor. Con su personal elegancia uno lo podía encontrar, sin falta, todos los domingo de noche en el living del salón de mayores del Club, en lo que pasó a ser conocido como el Rincón de la bondad. Este encuentro era la cita ineludible cada domingo, donde se reunían los amigos de la barra, que fue después grupo de amigos de un primer bar citadino y después del bar Las Palmas, y que hasta no hace muchos años, lo tenía a él como líder. En la actualidad, el grupo se sigue juntando e incorporando nuevas amistades. Un amigo de él, dijo alguna vez que todas las personas que pasan por esta vida, debieran tener un amigo como Robertín.
Y a los 96 años, recién cumplidos, se apagó su luz y Dios lo habrá recibido junto a tantos seres queridos que se adelantaron a él en la partida.
Desde el Club se le hace este homenaje y reconocimiento, y claro que también queríamos plasmar en estas palabras, la mirada, la visión de uno de los nietos que escribió en representación de la familia Martinez Zavalia.
Y dijo:
"Hay personas que intentan enseñar con palabras. Pero los verdaderos maestros predican con el ejemplo.
Tuve la suerte de ser nieto de Robertín. Ya desde chico aprendí viéndolo a él como se vive una vida bien vivida. Libre, grande y generoso. Sensible con las necesidades de los demás, y al mismo tiempo coherente con la voz que sale del propio corazón.
Tuve la suerte de acompañarlo en sus últimos años laborales al campo. Y maravillarme con la forma que tenía de ver la vida. Siempre optimista. Siempre desde la grandeza. Siempre viendo el lado bondadoso de la vida. Alrededor de él todo parecía brillar en otro tono.
Para mí toda la vida fue un ejemplo de liderazgo, de poder personal, de vivir bajo los términos de uno. Un Señor con todas las letras. Pero sus mayores enseñanzas nos llegaron en sus últimos años. Donde nos demostró que la libertad, la generosidad y la grandeza no depende de condiciones externas.
"Son etapas" decía con una sonrisa cada vez que la vida le arrebataba algo valioso: sus salidas a caballo, sus idas al nogalito, sus juntadas en Las Palmas, su querido club de Tafí.
Sin embargo su libertad de espíritu permaneció intacta, e inmensa hasta sus últimos días. Jamás hubo queja, esa enfermedad que mata el alma antes que al cuerpo. Por eso a lo mejor vivió tanto y tan bien. Siempre agradecido. Siempre sonriente. Siempre con palabras emotivas -y con algunas lágrimas de gratitud- para quienes se acercaban.
Para él no había "malas". Solo etapas. Solo la vida desplegándose de distintas maneras. Mismas enseñanzas que predican los maestros, yo las tuve muy cerquita, en mi querido abuelo, Robertín.".
Por todo, MUCHAS GRACIAS SEÑOR PRESIDENTE!!!!