24/04/2017
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Una columna incorrecta
"Hice el gol 500 por mi club, en el minuto 92, para ganar el clásico, en estadio ajeno, uno que me odia, apaleado en patadas y con la boca rota. Pero se supone que yo soy pecho frío. Y caigo mal, porque gran carisma no tengo, tampoco publicito mis donaciones y con el Barza ganamos tanto durante tanto tiempo que, no tengo dudas, quema el hoyo. Y sí, también tengo problemas con la justicia. Soy un ser humano de mi**da. Mucho peor que tú, por supuesto. Pero tengo la gracia de jugar al fútbol, y varios dicen que muy bien. Yo trato de darlo todo, aunque a veces no me resulte. Y por favor no me compares con los genios del pasado: a ellos los ves cuatro minutos en su mejor compacto, a mí 60 partidos al año. Y lo sabes, no todos los encuentros son iguales. Y ya me conocen bastante, sería estúpido negarlo. Aunque mi intuición sigue fina, eso creo. Vi a Sergi Roberto lanzarse y me mantuve atento a ver qué pasaba. Pensé en apurarme, gritar un ca**ón "¡Acá, boludo!", pero confié en la jugada y ya puesto en al área sabía lo que debía hacer: un zurdazo rápido bien cerca del palo y sacarme toda la rabia que llevo adentro. Y así lo celebré. Mostrando el número y mi nombre. Yo no sé si eso es correcto, pero lo sentí así y basta ya de tanto juicio. Soy un pibe de pueblo, tengo pasión y un clásico se vive así... Y no, no pongas en la tele a mis compatriotas ahora, porque yo sé que agotan y a la vuelta me harán mi**da. Además, el mundial lo va a ganar Chile. Disfruta lo que puedo hacer con la pelota. No soy más que eso, aunque creo que vale. Cuando ya no esté, seguro me apreciarán un poco más. No los del Madrid, claro."