06/06/2024
La fruta mágica...con razón.
El Synsepalum dulcificum nos deja descolocados, con ese nombre uno espera una fruta dulce, o…algo que se le parezca. Y no, no lo encontrarás, al menos mientras la comas, pero puede que más tarde…
Comencemos, este arbusto es africano crece en zona tropical, la fruta fue descubierta para los occidentales por el explorador y cartógrafo francés Chevalier Des Marchais en el África occidental. Corría el año 1725 y el buen hombre notó que los pobladores locales masticaban las frutas de este arbusto a manera de aperitivo, antes de comer alguna cosa. Eso despertó su curiosidad y gracias a ello conocimos el porqué de esa costumbre.
Antes de revelar su poder, importante, solo vivirá en aquellos lugares donde la bonanza sea la marca de la casa, tipo Canarias, zonas costeras de Málaga, y en América, toda área que tenga altas temperaturas. Otro requerimiento, le gusta el sustrato ácido, no es negociable, así que lo más sencillo a veces es cultivarlo en maceta y darle lo que pide. ¿Qué nos da a cambio? Ahora viene lo bueno.
Pues aparte de un follaje lustroso, da unos frutos rojos brillantes que efectivamente, no son dulces, incluso se diría que son sosos, pero guardan una sorpresa, provocan un efecto extraño en la boca gracias a una sustancia llamada miraculina, que al enlazarse con las papilas gustativas de nuestra lengua hace que los alimentos ácidos o amargos del estilo al limón o pomelo que se ingieran durante una hora desde ese momento ¡tengan un sabor dulce increíble! No solo eso, si comes alimentos picantes, intensifica el picor. Como lo escucháis, así de asombroso es su efecto, con razón algunos lo denominan “fruto milagro” o “fruta mágica”.
La "fruta mágica" ha cobrado una gran popularidad en ciudades como Nueva York, donde se organizan "viajes de sabor" (a 15 dólares la cata, no me parece caro la verdad) reuniones donde aficionados prueban diversos platillos y productos después de ingerir la "fruta milagrosa". El fin es llevar las papilas gustativas a las fronteras ignotas de los sabores bizarros.
Otro uso interesante es el de edulcorante substituto del azúcar en alimentos dietéticos para el control de la diabetes y la obesidad. Tiene toda la lógica, no es azúcar, solo hace parecer dulces a otros alimentos, sin serlo. Incluso se está pensando incluirla en medicinas para camuflar ciertos sabores desagradables y conseguir que las personas que se resisten a ellas logren ingerirlas con mayor facilidad.
Ya se está utilizando como edulcorante en Japón y en países africanos, parece ser que en Europa ciertos intereses (azucareros) presionan para que no entre en la cadena alimenticia, algo similar a lo que sufrió la Stevia. Al final entrará, seguramente no tardemos en verla como planta de interior, pero ya sabéis, si disponéis de clima no necesitáis mantenerla dentro de casa, fuera estará mejor, a media sombra y con riego regular que no falte (recordad siempre su origen y lo entenderéis)
Ya lo sabéis, el arbusto con frutos más dulces no aporta dulzor, se lo da a los que no lo son, y eso es algo que, me atrevo a adivinar, deseáis probar.