01/03/2026
Nos internamos en el corazón de la cordillera maulina, donde los Andes se yerguen imponentes y majestuosos, con su grandeza inquebrantable. Seguimos las huellas ancestrales de arrieros, que por siglos han recorrido estos senderos con sus caballos, sus mulares, sus perros y sus sueños. La cabalgata fue exigente, pero la emoción de la aventura nos mantenía atentos en todo momento.
Al llegar a la orilla de esta laguna de aguas cristalinas, sentí como si hubiéramos retrocedido en el tiempo, a una era prehistórica. Sus aguas esconden historias de un pasado remoto. La quietud del lugar es casi palpable, solo interrumpida por el suave murmullo del viento y el chapoteo de las truchas en la superficie.
Me sentí pequeño ante la inmensidad de la cordillera, como si la naturaleza me estuviera recordando mi lugar en el universo. La conexión con el lugar es profunda. Este paisaje legendario, que representa el lado más salvaje del Maule, me hizo sentir que estaba en un lugar donde la naturaleza se muestra sin concesiones.
A medida que exploraba la laguna, descubrí que su belleza no solo es visual, sino también espiritual. La noche cayó, y la luna llena se reflejó en la superficie del agua, creando un camino de plata que parecía llevar a otro mundo.
Nos sentamos bajo las estrellas, rodeados de la penumbra, mientras la luz danzante de la preparación nocturna iluminaba suavemente nuestros rostros. Mientras disfrutábamos de las truchas sacadas del dial y, en una especie de ritual atávico, compartimos historias que parecían conectarse con el espíritu aventurero de los arrieros, como si la noche nos estuviera revelando sus secretos a través de la suave brisa que subía entre la inmensidad del valle.
En ese momento, sentí que la laguna era un portal mágico, un lugar donde la realidad y la fantasía se mezclaban. Y en el silencio que siguió, cuando las estrellas se convirtieron en nuestros únicos testigos, supe que la verdadera magia no estaba en la aventura, sino en el recuerdo que quedaría grabado en mi alma, un eco eterno de la belleza y la magia que se esconde en los lugares más recónditos de la naturaleza, en el corazón mismo del Maule Profundo.
📷: David Catrián
Texto: Leo Albornoz