07/01/2024
Acabo de leer la columna de Vittorio Corbo hoy en El Mercurio referido a crecimiento y oportunidades. La comisión Marfán concluyó hace poco, coincidiendo con Corbo, que para que haya desarrollo (aumento del ingreso por habitente, mejora en la calidad de vida, mejor reparto de la torta, etc.) es indispensable y prioritario el crecimiento del Producto Interno Bruto. Fíjense que son dos economistas que piensan diametralmente diferente pero en las prioridades no se confunden.
Para que lo señalado suceda:
1) No es indispensable un aumento de los impuestos. Eso puede postergarse unos años. Lo prioritario es disminuir la evasion e la elusión. Eso está en manos del SII. O sea este organismo debe dejar se jugar en el mediocampo y pasar a la ofensiva. Acuérdense que hubo un director deImpuestos Internos que su papel no era judicial y no se querelló contra nadie de los que todos sabemos. ¿Hasta cuándo? Si queremos aumentar los ingresos tributarios que el Gobierno no siga apretando los bolsillos de los más pequeos que ya están harto escuálidos. Tiene que irse contra los pillos.
2) Es indispensable aumentar la productividad. Esto se refiere a los factores productivos: El capital, que debiera invertirse y trabajar preferentemente en Chile y no irse al exterior; el trabajo, que no significa trabajar más horas sino que trabajar mejor; la tecnología, que debemos utilizar para lo anterior; la innovación, que nos señala que "siempre se pueden hacer las cosas de mejor manera y no como las hemos hecho siempre"; la educación y la capacitación, que ayudarán a compatibilizar lo anterior; y algo que es muy importante pero que nadie se ha atrevido a hacer: eliminar la "grasa", o sea lo que no produce, existente en todos los sectores pero principalmente en el sector púbico.
Lo que he señalado no es nuevo, se ha dicho incansablemente por moros y cristianos, pero cuando se está en el gobierno se olvidan de ello y siguen trotando (no digo galopando) con los mismos jinetes.
Estamos a un mes del último plebiscito donde la ciudadanía castigó principalmente a los políticos. Es hora que todos nos preocupemos de hacer propuestas para solucionar los problemas y no centremos nuestra acción, o nuestras palabras, en lo que dice el adversario.