12/01/2026
Así fue mi niñez, amo esa épocas de mi vida donde compartir era lo importante, hoy el individualismo, egoísmo e ingratitud acabo la comunidad
La entrada costaba poco dinero. Si no traías silla, te sentabas donde hubiera espacio. Y si no tenías dinero, igual te dejaban entrar.
Durante los años 50, 60 e incluso 70, cuando alguien del barrio lograba tener una televisión, su casa cambiaba por completo al caer la tarde. Dejaba de ser un espacio privado y se convertía en un punto de reunión. Era normal que vecinos y familiares llegaran poco a poco, unos con sillas, otros directo al suelo, todos acomodándose como podían.
La televisión era grande, pesada y en blanco y negro. Se prendía girando una perilla y no siempre se veía bien a la primera. A veces la imagen salía movida o con interferencia, y entonces alguien subía al techo a mover la antena mientras desde abajo gritaban si ya se veía mejor.
Se veían programas, películas o noticias, pero nadie estaba pendiente de la calidad. Lo importante era compartir el momento, comentar lo que pasaba y pasar la noche juntos. Con el tiempo llegaron más televisiones, pero esa forma de reunirse alrededor de una sola pantalla marcó una época que muchos todavía recuerdan.