20/01/2026
Aquí la playa no es lisa.
Es rugosa, viva, imperfecta.
Las piedras guardan la memoria del mar,
pulidas por el tiempo,
marcadas por cada marea que va y viene.
El agua no solo pasa:
abraza, rodea, insiste.
Se cuela entre las rocas
y les enseña a brillar cuando cae el sol.
Nuestra cabaña no interrumpe el paisaje.
Respira con la selva,
se esconde entre verdes,
escucha insectos, lluvia y sal.
Aquí todo se funde:
piedra, mar, madera y follaje.
Un lugar donde el descanso
tiene textura, sonido y luz dorada.
Bienvenidos al Pacífico,
donde la naturaleza no se observa,
se habita.