26/01/2026
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Boyacá amaneció con un video que pretende vender una historia de terror. Zandra Bernal apareció en redes sociales autodenominándose “víctima” tras la reciente visita a Boyacá de Álvaro Uribe Vélez (ex presidiario), Paloma Valencia y Ciro Ramírez —este último investigado por presuntos hechos de corrupción—. Un relato cargado de dramatismo, lágrimas y poses calculadas que contrasta, de forma escandalosa, con lo que realmente ocurrió en las calles del departamento.
Porque mientras Bernal habla de “agresiones”, los videos que circulan en redes muestran otra cosa: sonrisas, tarimas, selfies y recorridos en Tunja, Duitama y Sogamoso. Sí, hubo rechazo. Fuerte y ruidoso. La gente gritó consignas como “Se vive, se siente, Cepeda presidente” y “Uribe, Paraco, el pueblo está verraco”. Pero violencia contra los visitantes, ninguna. Caminaron un par de cuadras, intentaron tapar los cánticos con coros improvisados y siguieron con su agenda.
Lo que sí quedó registrado —y poco se menciona en el video de “victimización”— fue la actuación de los esquemas de seguridad y de la Policía Nacional, que arremetieron contra varios manifestantes. Empujones, golpes y forcejeos que hoy circulan en clips claros y verificables. Los agredidos no fueron los políticos: fue la ciudadanía que expresó su inconformidad.
El punto más cuestionable llegó después. Zandra Bernal decidió publicar un video usando la imagen de su hijo para reforzar un guion de vulnerabilidad y lástima. Una puesta en escena que busca conmover, distraer y convertir el rechazo político en un drama personal. Pero en Boyacá el mensaje fue otro, mucho más contundente: esas ideas no son bienvenidas.
Por más videos, por más lágrimas y por más intentos de cambiar la narrativa, la noticia nacional fue clara: Boyacá despertó. Boyacá piensa. Boyacá habló en las calles. Y habló fuerte. El departamento dejó un mensaje inequívoco de rechazo al uribismo y a su vieja fórmula de victimización.
Aquí no hubo víctimas. Hubo un pueblo verraco que dijo no. Boyacá ya no traga cuento. Boyacá es, hoy más que nunca, .f