03/05/2016
"La inquietud, la agitación crean las peores condiciones para la actividad del pensamiento.
Por eso, cuando tengas un problema importante que resolver, empieza por calmarte.
Haz el silencio en ti y trata de elevarte lo más alto posible, porque es arriba donde se encuentra la luz.
Cuando sientas que has logrado alcanzar una especie de cima, formula la pregunta que te preocupa y espera.…
Naturalmente, esta respuesta empezará a llegarte más o menos claramente; quizás sólo sea una vaga impresión, difícil de interpretar, pero ya será un indicio.
No abandones. Vuelve a empezar tantas veces como sea necesario, vuelve a hacer la pregunta: pronto sentirás una claridad en tu interior, una certeza, y en este momento ya no dudarás, sabrás cómo debes actuar.
Sin embargo, debes saber que la claridad y la precisión de las respuestas que recibirás, y la ayuda que te aportarán, dependerán de tu progreso espiritual."
(Omraam M. Aivanhov)