15/05/2026
Hay un lugar a una hora de Medellín donde los momentos se multipliquen.
No lo vas a encontrar buscándolo.
Pero si alguna vez has sentido que necesitas desaparecer —
no de tu vida,
sino de todo lo que te has creído sobre ella —
entonces ya sabes de qué lugar estoy hablando.
Los árboles allá adentro son más viejos que tus miedos.
El río no pregunta cómo estás.
Y el silencio, ese silencio que casi nadie tolera ya,
tiene una textura que se te queda en las manos.
Personas que llegaron con insomnio durmieron esa noche
como si alguien hubiera apagado algo dentro de ellas.
Personas que no lloraban desde hace años
lloraron sin saber exactamente por qué.
Personas que llegaron con respuestas
se fueron con preguntas mejores.
No es magia.
O sí lo es, pero del tipo que ya existía
antes de que inventáramos una palabra para llamarla.
El retiro dura un fin de semana.
Lo que pasa adentro dura mucho más.
Si sientes que este texto te habla directamente a ti —
no es casualidad.
Muy pocas veces lo es.