05/09/2021
El Danzante contando leyendas.
LEYENDA DE TERROR DEL ECUADOR
UÑAHUILLI / UÑAHUILLE
Se ha registrado apariciones de este malévolo hacer en varios lugares del Ecuador como Tungurahua, Chimborazo, Pomasqui, Quito, Bolívar pero las más dramáticas han sido la provincia de Cotopaxi.
El una Uñaguille le gusta llamar la atención de los campesinos y campesinas que caminan a solas por los bosques sombríos o chaquiñane, la mayoría de sus apariciones suceden muy temprano en la mañana o cuando el sol empieza a ocultarse. De repente comienza a llorar a todo pulmón como un niño pequeño entonces las personas conmovidas comienzan a buscar de dónde proviene este llanto para poder rescatar al bebé abandonado que seguramente estará pasado frío y hambre.
El uñahuilli se aprovecha de la bondad de las personas, este llega a esconderse en lugares de difícil acceso haciendo que la voluntad sea la más grande de las dificultades presentadas.
¿ Quién puede abandonar un bebé pequeño?.
Cuando se disponen a tomar en sus manos del pequeño bulto abandonado, es allí donde hay cosas extrañas, la primera es del olor, el niño huele a diablos literalmente, cuando lo intentan levantar pesa más de lo que debería masomenos un quintal y la tercera es del calor, parece como un carbón encendido.
De repente el llanto del tierno bebé empieza a cambiar se convierte en un chillido y luego una risa burlona y diabólica. Es el uñahuilli, el guagua diablo.
De la manta saca su cachuda y horripilante cabeza y se abalanza abrazar a su víctima gritando "!mamá!, ¡mamá!" o "¡papá!, ¡Papá!. Obviamente la persona huye despavorida y gritando mientras es perseguida por el diablo.
Si es buena para correr, es probable que se pueda salvar, pero el recuerdo de su encuentro con el uñahuilli quedará para siempre en su memoria, pero si el diablo le alcanza esa persona no podrá contar la leyenda.
Dice la leyenda que la única forma de auyentar al uñahuilli, es hacer llorar a un bebé, ya que el diablo no soporta el llanto de un angelito y este huye despavorido, dejando una faja de oro en los chaquiñanes.
Por ello es común escuchar el dicho: "Si el guagua llora raro, ¡podría ser el diablo!.
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