La historia de la Casa San Marcos se remonta al año 1702 cuando el arquitecto José Jaime Ortiz compra el solar en ochocientos patacones, construye la casa de dos pisos y la vende a Don Jacinto del Pino. El arquitecto José Jaime Ortiz intervino en la construcción del Convento de las Catalinas, reconstruyo la Iglesia de la Merced, la torre de Santo Domingo y realizó el diseño y construcción de la Ig
lesia del Sagrario. En aquel entonces, la casa estaba dispuesta según modelo típico español. Un patio central, corredores, habitaciones superiores para los dueños y el piso inferior para la servidumbre. La cubierta de teja y las paredes de adobe evidencian la materialidad de aquella época. Luego, la casa pasó a ser propiedad de varias familias entre ellas, las familias Valdivieso, Baca, Moya Baca, Ribadeneira. En el siglo XX, la casa se divide en dos partes, con la construcción de un muro que corta el patio central en dos. En 1920, piden al reconocido arquitecto italiano Antonino Russo que derribe la fachada de la casa, conservando la parte posterior. En su intervención se construye tres pisos a los que otorga un estilo claramente republicano caracterizado por el alféizar, los balcones, las molduras en los tumbados y las terrazas íntimas. Singularidades que otorgan el carácter de la Casa San Marcos. Las actuales dueñas tienen en sus ancestros algunos personajes que habitaron esta casa en siglos pasados inclusive una de las dueñas, vivió en esta casa en los años 50. La restauración de la casa fue realizada para devolver la gloria de los siglos pasados. Por lo que, en primera instancia, se respetaron los elementos arquitectónicos esenciales del planteamiento de Russo. Sacaron provecho de la división de la casa para originar un generoso corredor que conduce al patio central y al patio posterior. Se rescataron además, los corredores de los salones superiores e inferiores, y las ventanas que dan hacia el patio posterior se convirtieron en mamparas de madera. Otro elemento arquitectónico que se destaca es el arco de medio punto que conduce al patio posterior permitiendo descubrir al icónico Panecillo. En el 2009, la Casa San Marcos abre sus puertas con una galería de arte y coleccionismo, un hotel boutique y una cafetería para acoger a los visitantes. Un lugar íntimo donde cada huésped se sentiría como en su casa. La cafetería, ubicada en el patio posterior, tiene una privilegiada vista al Panecillo que transmite el fulgor del pasado. Una galería de arte contemporáneo y un anticuario con una importante muestra de piezas para coleccionistas y de herencia familiar, complementan las singularidades de la Casa San Marcos.