08/08/2026
Una sola decisión política puede cambiar la vida de millones de personas.
Por eso surge una pregunta legítima:
¿Deberíamos evaluar también la salud psicológica de quienes aspiran a gobernar?
No para discriminar ni para excluir automáticamente a nadie por un diagnóstico.
Sino para asegurarnos de que quienes ocupan posiciones de enorme responsabilidad cuentan con las capacidades emocionales, el autocontrol y el juicio necesarios para ejercer ese poder.
Es una pregunta compleja y con muchas implicaciones éticas, pero vale la pena debatirla.
🌱 ¿Tú qué opinas? ¿Debería existir algún tipo de evaluación psicológica para los cargos públicos de mayor responsabilidad?