06/04/2026
Entre los verdes laberintos del Cementerio de Tulcán, emerge una escena de profunda espiritualidad y arte: La Piedad, una escultura que representa a la Virgen María sosteniendo en su regazo el cuerpo inerte de su hijo Jesús. Esta imagen, inspirada en la obra de Miguel Ángel, no solo es una muestra del talento escultórico que habita en este campo santo, sino también un símbolo del amor, la fe y la esperanza que definen el alma tulcaneña.
Rodeada por majestuosos cipreses tallados con formas simbólicas, la Piedad se convierte en el corazón del cementerio —un lugar donde la naturaleza y el arte se funden en silencio y devoción. Cada curva del follaje, cada sombra dorada que el tiempo deposita sobre el bronce, cuenta una historia de memoria y eternidad.
El Cementerio de Tulcán, declarado Patrimonio Cultural del Ecuador, no es solo un lugar de descanso, sino un museo al aire libre. En él, la Piedad representa la compasión eterna de una madre y la belleza trascendente del arte ecuatoriano que dialoga con el cielo andino.
📍 Tulcán, Carchi — donde la vida y el arte florecen entre cipreses y rezos.
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