23/09/2023
A NUESTROS CLIENTES Y AMIGOS:
Era un 18 de agosto de 1989 cuando en un pueblo del norte de Palencia llamado Brañosera, mis padres CHOLO y PILI con 52 años y sin ningún conocimiento en hostelería decidieron poner en marcha un bar. Las gentes del lugar decían que en el barrio de arriba no funcionaría, porque, en el pueblo siempre los bares estaban en el barrio de abajo. Se equivocaban porque aquello no era un bar en cuestión, sino, sobre todo, una casa de comidas, sencillas pero sabrosas y servidas con mucho cariño e ilusión. Con el tiempo fue creciendo su popularidad y aquello cada vez tenía más clientes y empezaba a ser conocido por los alrededores.
No sin mucho esfuerzo, el local fue creciendo, tanto en el interior como en el exterior. Cada piedra, cada madera, teja, losa, etc., fueron colocadas por mi padre con sus propias manos. Poco a poco, día a día, con la ayuda de mi madre, familia, algún amigo y la mía propia, pusimos en marcha primero el bar, luego el hostal, después el restaurante y, por último, los apartamentos, convirtiéndonos sin saberlo en pioneros en lo que hoy se llama Turismo Rural.
Yo, Cholín, pasé de servir en la barra con trece años a camarero de comedor y, por ultimo, empecé a interesarme por la cocina. Aprendí cada receta de mi madre, me formé en infinidad de cursos, acudí a congresos y me ilustré con libros de cocina, consiguiendo así crear una identidad propia en los fogones. Mis padres se fueron haciendo mayores, y no me quedó más remedio que llevar las riendas del establecimiento.
Lo que en principio era un local de pueblo, en el que sólo contábamos con la ayuda desinteresada de parte de la familia, a veces sacrificando sus vacaciones y fines de semana para echarnos una mano, algo que nunca olvidare, fue cogiendo fama.
Un buen día apareció en mi vida Ruth, mi mujer, sin cuyo esfuerzo, sacrificio y simpatía nunca hubiese sido posible esta aventura. Con ella todo empezó a convertirse en algo más profesional, aunque sin perder nunca ese toque familiar de cercanía con el cliente y, por supuesto, siempre buscando la máxima calidad en los platos.
El “Cholo” empezaba a ser un restaurante de referencia. ¿Quién no ha oído hablar o degustado las jornadas micológicas? ¿O ciertos platos exclusivos de la casa, como sus garbanzos con GRUÑOS , estofados, asados o nuestro famoso arroz con bogavante? También podríamos citar el arroz con leche y más platos que nuestros clientes siempre tendrán en la memoria.
Todo en la vida, tiene un principio y un final, por eso queremos comunicaros que el próximo día 30 de septiembre del 2023, después de más de 34 años de servicio, daremos por terminada nuestra etapa en este cuento maravilloso, para empezar otro…….
Ha sido una etapa maravillosa, llena de muy buenos recuerdos y experiencias, (también malos ratos, qué duda cabe), pero el recuerdo que nos va a quedar para siempre es el de toda esa gente que empezaron a confiar en nosotros y, con el tiempo, se convirtieron en amigos para terminar, al final, siendo parte de nuestra familia.
Agradecer a todos nuestros clientes, familia, amigos, empleados y proveedores todo su apoyo y confianza durante todos estos años.
Y, finalmente, quiero agradecer el tremendo esfuerzo físico y psíquico de mis padres, Cholo y Pili, y la labor impagable de mi mujer Ruth, que además ha tenido que cuidar de y nuestro hijo Matías.
MUCHISIMAS GRACIAS A TODOS¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Menos a las instituciones y responsables de este país, incluyo a todos los partidos políticos, que solo dan apoyo a las grandes empresas, regalan el dinero a parte de la sociedad que no lo merece y oprimen a los pequeños empresarios y autónomos. Mucho hablan de incentivar el medio rural y luego hacen lo contrario. Con sus políticas van a conseguir que no quede nadie viviendo en los pueblos como es mi caso. Muchísimos negocios cerraran sus puertas en corto periodo de tiempo y el que marcha no vuelve.
QUE VIVAN LOS GRUÑOS!!!!!!!!!