26/04/2026
Cuando la marisma se llena, lo que se despliega frente a ON Acebuchal 23 es uno de los espectáculos naturales más importantes de Europa. El agua activa todo el ecosistema del Parque Nacional de Doñana, convirtiéndolo en punto clave para aves residentes, migratorias y de paso.
En primavera, la actividad es constante. Sobre el agua es habitual ver flamencos alimentándose en grupo, filtrando el agua con ese movimiento tan característico, mientras que las espátulas cruzan en vuelo con su silueta inconfundible, especialmente al caer la tarde. En las orillas, más tranquilas, aparecen garzas reales, garcetas y cigüeñuelas, caminando despacio en busca de alimento, casi sin alterar el paisaje.
También es época de cría para muchas especies, lo que significa más movimiento, más sonido y escenas difíciles de repetir en otros momentos del año. Entre la vegetación de la marisma se esconden ánades, cercetas y otras aves acuáticas, mientras que en el cielo es fácil ver rapaces sobrevolando en busca de presas.
Pero lo que realmente hace especial este lugar es su papel en las rutas migratorias: muchas de estas aves vienen de África o del norte de Europa y encuentran aquí un punto clave para descansar, alimentarse o quedarse durante la temporada. Por eso cada día es distinto, cada luz cambia el paisaje y cada momento ofrece una escena nueva.
Desde El Rocío, basta con detenerse unos minutos frente a la marisma para entenderlo. No es solo ver aves, es ver cómo un ecosistema entero se pone en marcha.
✨ Hay lugares donde la naturaleza se visita… y otros donde ocurre justo delante de ti.