02/08/2026
Que las noches sean oscuras,
O con pocas y tenues luces,
ir acostumbrando la mirada mientras oscurece, y notar como se habita de los sonidos de grillos, cárabos, autillos, familias de jabalíes que traviesan campos con sus peques buscando alimento, vuelan cerca de la ventana los muriciélagos, y este año se ve alguna golondrina más al atardecer. Mientras lo humano va callando qué felicidad escucharloos a ellos, qué felicidad no verlos, qué felicidad que aquí vengan, pasen, cazen y hagan su canto. El autillo, ave nocturna menos habitual que el cárabo, es especie vulnerable a causa de los pesticidas, herbicidas (es insectívoro) y de los cambios (horribilis) en las zonas rurales (cada vez màs poligoneras y pobladas de seres humanos insensatos con lo animal y vegetal). Aquí no lo vemos, lo escuchamos, desde hace años. Su canto triste y pausado de ave tímida y pequeña. Al cárabo se le ve volar alguna vez, y vuelvo, sintiéndolo, a la infancia en La Nueva cuando lo escuchaba bajo 2 mantas paduanas y un ladrillo caliente en los inviernos detras de las ventanas amarillas como el sol y como la yema de los huevos.
QUE LAS NOCHES SEAN OSCURAS