28/08/2026
Amanece y la luz entra rasante por el hueco de la puerta: primero roza el suelo, luego sube y descubre la bóveda. Cueva Trigo no se levanta con muros rectos, se talló curva —cada nicho abierto a mano en la arcilla, sin una esquina que corte el aire. Se nota al mirar hacia arriba: la casa entera respira redondo. Fuera, Guadix cambia de temperatura con las horas; aquí dentro, unos 20 grados todo el año, sin máquina que los sostenga.
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