08/07/2026
Para mí, el mar siempre ha sido el lugar que admiro y con el que he aprendido a convivir. No es únicamente un lugar donde entro a surfear. Es un espacio que me recuerda, una y otra vez, que todo tiene un ritmo, un equilibrio y un tiempo que merece ser respetado Quizás por eso nunca he podido ver un pescado como un simple ingrediente.
Cada especie tiene una historia. Cada temporada tiene una razón de ser. Cada ola, cada marea y cada corriente forman parte de un sistema mucho más complejo de lo que alcanzamos a imaginar.
Con los años entendí que cocinar productos del mar también implica asumir una responsabilidad. No basta con conocer técnicas o buscar el mejor sabor. También hay que comprender de dónde viene lo que llega a la cocina y qué decisiones ayudan a que ese mar siga siendo generoso para las próximas generaciones.
De esa manera de entender la cocina nace mi visión agromarina: una forma de mirar la alimentación donde la tierra y el océano no son mundos separados, sino parte de un mismo ecosistema.
Costa Rica me enseñó que vivimos entre bosques y océanos. Y quizá esa sea una de nuestras mayores riquezas, pero también una de nuestras mayores responsabilidades.
Cada vez que entro al mar, salgo con la misma sensación: todavía tengo mucho más por aprender de él que lo que yo pueda ofrecerle.