31/08/2026
Lo primero que nos habla de la calidad de un jamón ibérico no es su sabor, es la infiltración intramuscular de la grasa.
Esa grasa infiltrada son el resultado de años de selección genética, de una alimentación natural y de una crianza en libertad que permiten que la grasa se integre lentamente en el músculo. En nuestro caso, como los animales se crían en montes adehesados, hacen mucho ejercicio e infiltran más la grasa de una forma totalmente natural.
Es precisamente esa infiltración la que aporta la jugosidad, el aroma y la textura característicos de un Jamón 100% Ibérico de Bellota.
Antes de convertirse en sabor, la excelencia deja su primera huella a la vista en la infiltración.