20/08/2026
Antes de que Benidorm fuera BENIDORM, aquí solo había una cala, una montaña pelada y un croata con una cámara.
Era fotógrafo. Había dejado Croacia para trabajar en Alemania y a principios de los 60 acabó en Benidorm. Se quedó porque esta cala le recordaba a su pueblo natal.
Compró un trozo de monte en el Rincón de Loix cuando por aquí no compraba nadie y levantó unos apartamentos para los pocos turistas que llegaban hasta allí. Los fue ampliando año tras año, hasta que aquello dejó de ser un edificio de apartamentos y se convirtió en el Hotel Lido.
A principios de los 70 una alemana vino de vacaciones con su madre y su hermana, y se alojó aquí. Doce meses de cartas de ida y vuelta después, dejó su vida en Alemania y se mudó a Benidorm. De aquello salieron tres hermanos, que son quienes llevan hoy el hotel.
Segunda generación, misma familia, mismo sitio, sesenta años después. Y desde hace un tiempo, parte de Bossh.
Esto es lo que buscamos en los hoteles con los que trabajamos: que tengan dueño y que tengan historia.
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Before Benidorm was BENIDORM, there was just a cove, a bare hillside and a Croatian man with a camera.
He was a photographer. He had left Croatia for Germany, and in the early sixties he ended up in Benidorm and stayed, because the cove reminded him of his home village. He bought a piece of hillside when nobody was buying and built apartments that grew, year after year, into Hotel Lido.
In the early seventies a German woman came on holiday and stayed here. Twelve months of letters later she moved to Benidorm. Their three children run the hotel today: same family, same spot, sixty years on. And now, part of Bossh.
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