16/07/2024
Un recuerdo invernal, que me recuerda el facebook éste:
Historias de animales.
Días y noches de un invierno primaveral por la dehesa castellana... ¡Venga! Suena la cafetera sobre la cocina de leña y ladran perros lejanos, "chatos"... que son alanos, careas, y mastines rabones; galopa la yegua coja, apretando el suelo; silba un vaquero entre el hueco de dientes... que no se arregla; mugen vacas llamando a chotos cansinos; se tumba el "ganao", sin amo, sobre un pasto que pronto se agostará; salta la liebre, encamada bajo un cantueso espeso; pía el petirrojo... que aquí llaman pimentero; acecha la gineta sobre la rama donde descansará la torcaz; levanta conos de tierra fresca el topo que no cesa, mientras el alcaudón espera que asome para despedazar su presa en un espino cercano; sobrevuela el milano a baja altura; el águila, más allá de las nubes, vigila vida que llevarse al pico; el buitre... que lo mismo es abanto, sobrevuela muerte... algún choto que no aguantó la madrugada. No hay piedad, la madre defenderá, por breve tiempo, el cadáver que ya no responde al lamido; gruyen las grullas, formando cuña y buscando el norte, lideradas por un líder que no termina de liderar. Se va el día por la dehesa y, un cielo enmarañado... a ratos azulón, ofrece un muro de colores que estallan entre nubes largas y grises, como de tormenta, que cambian de tonos claros amables a oscuros violentos: azules, violetas, naranjas, amarillos, morados... Todo, mientras el valle se sumerge en un poderoso negro azabache... Y la sierra, manchado el cordal con restos de nieve sucia, aguanta más luz hasta que se pierde el sol. Ulula la lechuza... blanca, contra noche lunera que lucha entre nubes; entra por la ventana el cucú del cuco; chilla la zorra cuando la brisa pone piel de gallina; hoza el jabalí... que aquí dicen guarro, en la oscuridad del zarzal, cercano a un arroyo que ya no come orilla; traquetea el tractor de los años 60, al regreso del tajo; se acalla la motosierra, que ya calentó, como reza el dicho: "Cuatro veces calienta la leña: cuando se corta, cuando se carga, cuando se descarga... y cuando se enciende". Tañen campanas lejanas a toque de misa tardía y canta el gallo gamberro, sin ser su hora y justo cuando llega el viento. Mientras todo eso pasa, nada oyen los forasteros. Mañana será otro día, como siempre, se ponga uno como se ponga.