28/08/2024
¡Este mes cumplimos! Y es que en un agosto de hace diez años abrimos Albergue Leo para todos los peregrinos.
En realidad no iniciamos un proyecto, empezamos una ilusión, la de restaurar con todo el cuidado y abrir de nuevo la casa y la bodega del abuelo Leo, para que fuera un lugar de encuentro y de abrigo para los peregrinos, donde descansar y compartir los pesos del camino y aliviarlos, si es posible, con vendas y si no, al menos, en compañía.
Nos reuníamos muchas noches cuando las estrellas lo querían, y nos contabais las durezas y alegrías de un camino que es distinto para cada uno y los acordes de la guitarra de Pepe, aliviaban las ampollas y otras heridas que a veces alguno contaba.También reíamos cuando podíamos y llorábamos cuando no llegaba la risa.
Y así, han pasado ya diez años de encuentros que nos habéis regalado tantos peregrinos que habéis pasado por aquí, que ya sois amigos y formais parte del Albergue Leo. Y estamos muy orgullosas de esta gran familia que hemos creado entre todos. Gracias por cada momento que nos habéis regalado, tan únicos y especiales.
Porque aunque haya habido días lluviosos y el camino, en ocasiones, parecía cegado, al final siempre se han encontrado fuerzas para continuar y luchar por la siguiente etapa.
Y así seguiremos, un año más, por seguir manteniendo esa ilusión con la que un día empezamos, porque aunque no estemos todos, aún todavía, cuando se junta una buena compañía en Albergue Leo, y surge la magia del camino, se pueden escuchar los acordes de una guitarra que viene de un poco más lejos pero que, como siempre, se mete dentro y acaricia y alivia las heridas, en esos rincones donde es tan difícil llegar.