04/07/2019
La cúpula que Goya nunca pintó. Levantamos ahora la mirada hacia una de las ocho cúpulas que rodean la Santa Capilla. Goya era un niño cuando Ventura Rodríguez la construyó, un chaval que empieza a acudir a la Academia del pintor José Luzán y pinta sus primeras obras. Será unos años después, cuando el pintor ya no vive en Zaragoza, cuando su cuñado Francisco Bayeu –a quien realmente el cabildo encarga la decoración de las ocho bóvedas que rodean la capilla– le propone pintar dos de ellas. Una es la Regina Martyrum y la otra nunca la hará. Sus bocetos se aprobaron, se levantó el andamio y empezó a pintar.
No estaba acabada la obra cuando la Junta de Fábrica, que dirigía las obras del templo, subió a verla, y lo que encontraron no les gustó nada. Las figuras les parecieron enormes, son el doble del tamaño natural, aproximadamente, porque Goya, que era un adelantado a su tiempo, tenía claro que iban a verse a 30 metros de distancia. El trazo de Goya, libre y rápido, más próximo al impresionismo, chocaba con los gustos clasicistas de la época. Así que Goya no pintó nunca más en el Pilar. Casi todos los bocetos presentados, incluidos los dos de Goya, se conservan en el Museo Pilarista, junto con la espectacular colección de joyas y mantos de la Virgen del Pilar o la maqueta de la Santa Capilla presentada por Ventura Rodríguez.
Foto de miguel_gabarda