06/12/2022
Pues bien, yo necesito
decirte que te adoro,
decirte que te quiero
con todo el corazón;
que es mucho lo que sufro,
que es mucho lo que lloro ...
¿Quién no ha declamado estos versos suspirando por un amor tal vez imposible y lejano?
¿Qué mujer no se sentiría feliz y orgullosa por ser la musa que inspiró estas letras que suplican amor?
Pues Rosario, la mujer a la que Manuel Acuña le dedicó estos versos, sufrió la mayor parte de su vida por ser señalada como la causante del suicidio de Manuel. Rosario jamás se casó en su vida entera y su carácter cambió.
Fue un 5 de diciembre de 1873, cuando Manuel Acuña y su amigo Juan de Dios Peza salieron a caminar por la Ciudad de México. Cuando llegó la hora de despedirse Manuel le dijo a Juan de Dios:
-Mañana,a la una en punto te espero sin falta.
-¿En punto?— preguntó Peza.
-Si tardas un minuto más...
-¿Qué sucederá?
-Que me iré sin verte.
-¿Te irás a dónde?
-Estoy de viaje... sí... lo sabrás después.
Después de un apretón de manos, cada uno siguió su camino, Manuel se dirigió a la casa de Rosario de la Peña, como cada noche. Dice la leyenda que de ahí lo vieron salir casi llorando, dirigiendo sus pasos a la plaza se Santo Domingo...a la Escuela de Medicina donde estudiaba y vivía.
Al medio día del 6 de diciembre, Manuel esperó la llegada de su amigo, ansiaba despedirse de él. Hizo el destino que Juan de Dios Peza se atrasara a su cita, llegó unos minutos después. Tocó la puerta del cuarto de Manuel una y otra vez, pensó que ya se había ido, pero algo dentro de él le decía que algo raro estaba pasando, buscó ayuda para abrir la habitación. Cuando por fin pudo entrar, su olfato supo distinguir el aroma de almendras dulces, ¿almendras dulces? Almendras dulces ... ¡cianuro! Manuel se había envenenado con cianuro y estaba ahí tendido con tan solo 24 años, un hombre exitoso en las letras, que sería médico y ayudaría a su familia, con una mujer que lo amaba con toda su alma y un pequeño hijo, con toda una vida por delante, pero que padecía de depresión.
Texto original de Historias de tierra sagrada, mi México