05/03/2026
En el Ashram aprendemos que la práctica no termina cuando salimos del tapete.
También practicamos cuando compartimos los alimentos, cuando conversamos en silencio interior, cuando agradecemos por lo que la tierra nos ofrece.
Cada comida en el Ashram es un recordatorio de que la vida espiritual también se vive en lo simple.
Respirar.
Compartir.
Agradecer.
Así se construye Sangha.
Si sientes el llamado a vivir esta experiencia, las puertas del Ashram están abiertas.
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