28/06/2026
16 de Septiembre de 1810, en la madrugada del curato de Dolores.
Habían roto las cerraduras de la cárcel y la campana aún no sonaba. Allende quería esperar a diciembre, al plan de Querétaro, pero los espías ya los habían delatado. No quedaba tiempo.
- Miguel, nos descubrieron. Lo sensato es huir, reagruparnos, esperar el momento.
- El momento se acabó esta noche, Ignacio.
- No tenemos ejército. Tenemos campesinos con palos y machetes. Esto no es una guerra, es una multitud.
- Entonces le daremos a esa multitud una bandera y una causa.
- Padre, los curas no levantan naciones.
- ¿Y si, sí?
14 de Septiembre de 1810, en el palacio del corregidor de Querétaro
Solo se escucharon los cubiertos y el crepitar de las velas durante la cena en casa del Corregidor. A p***s comían esperando la conversación privada que se vaticinaba en la alcoba:
- No podemos esperar, en Madrid gobiernan los franceses.
- Ahora ellos son nuestros reyes y los espías de calleja están en mi ciudad. No voy a permitir que nos pase nada. No enviaré esa carta.
- Esta no es como en Valladolid, Miguel y Allende tienen experiencia. ¡Vamos a triunfar! ¡Será nuestra independencia!
- ¡Ahora no! ¡No es el momento Josefa!
- ¿Y si, sí?
5 de Mayo de 1862, en una loma frente a los fuertes de Loreto y Guadalupe, Puebla
La niebla de la mañana ap***s dejaba ver la columna francesa subiendo el cerro. Era el mejor ejército del mundo, no perdía una batalla desde Waterloo. Zaragoza recorría la línea de indígenas zacapoaxtlas y soldados mal armados.
- General, son seis mil franceses con artillería. Nosotros no llegamos a cinco mil y la mitad pelea con machete
- Lo sé
- Nadie en Europa cree que podamos detenerlos. Ni en la Ciudad de México lo creen
- Lo sé
- Con todo respeto, mi general, no vamos a vencer.
- ¿Y si, sí?
Febrero de 1905, en una casa del Centro histórico de la Ciudad de México
Pedro abrió la ventana de la sala de la casa que les prestaron en aquella casa de la calle de Jerónimas.
- Se está encerrando el humo y no puedo respirar - Dijo Henriquez Ureña
- Retomemos el objeto de este encuentro caballeros, un facsímil distribuido en las librerías de nuestros conocidos y qui