Hotel Arrecife Huatulco Plus

Hotel Arrecife Huatulco Plus A DOS CUADRAS DEL ZOCALO, MERCADO, IGLESIA, MUY CERCA DE CENTROS COMERCIALES Y A SOLO CINCO MINUTOS

PAQUETES Y PROMOCIONES TODO EL AÑO,
PRECIOS ESPECIALES A GRUPOS,
INFORMACION, RESERVACION Y VENTA DE TODOS LOS TOUR´S

Aprovecha esta excelente promociónReserva via Whatsapp
17/05/2026

Aprovecha esta excelente promoción
Reserva via Whatsapp



17/05/2026
10/05/2026

23.6K me gusta, 281 comentarios. Echa un vistazo al video de MaríAlejandra59..

Para este calorcitoBahia Maguey
12/04/2026

Para este calorcito
Bahia Maguey

09/04/2026

Me llamo Enrique, tengo 55 años. Acabo de regresar de Oaxaca después de 10 días y estoy seguro de una cosa: he vivido 55 años sin saber lo que me estaba perdiendo 🌄

Soy divorciado desde hace 10 años. Trabajo como ingeniero civil en una empresa de construcción. Mi vida siempre ha sido la misma rutina: casa-trabajo-casa. Fin de semana viendo tele. Vacaciones... ¿qué es eso? Nunca tomaba vacaciones.

"Para qué viajar si gasto dinero" pensaba. "Mejor ahorro para el retiro"

Tengo dos hijos: Laura de 28 años que vive en Monterrey, y Carlos de 25 que vive en Guadalajara.

Hace dos meses Laura me llamó: "Papá, ¿cuándo fue la última vez que saliste de vacaciones?"

"No sé mija... hace como... ¿8 años?"

"¡¿OCHO AÑOS?! Papá, eso no es normal"

"Es que el trabajo..."

"Papá, tienes 55 años. Has trabajado toda tu vida. ¿Cuándo vas a vivir?"

Esa pregunta me quedó dando vueltas en la cabeza. "¿Cuándo vas a vivir?"

La verdad es que no estaba viviendo. Solo existía. Trabajaba para pagar cuentas. Y ya.

Esa noche hice algo que nunca hago: busqué en Google "lugares bonitos en México"

Me salió Oaxaca. Las fotos se veían increíbles. Comida, ruinas, montañas, pueblos coloniales.

"¿Por qué nunca he ido?" pensé.

Al día siguiente hablé con mi jefe: "Necesito dos semanas de vacaciones"

"¿Dos semanas Enrique? ¿Estás seguro? Tenemos proyectos..."

"Tengo 3 meses de vacaciones acumuladas. Me voy a tomar dos semanas"

Mi jefe se sorprendió. Yo nunca pedía vacaciones.

"Está bien Enrique. Te las mereces"

Compré boleto de autobús. Reservé un hotel chiquito en el centro de Oaxaca. Y me fui.

Solo. Sin plan específico. Solo a ver qué pasaba.

Cuando llegué a Oaxaca y salí de la terminal... el aire se sentía diferente. Olía a tierra, a copal, a comida. El cielo estaba más azul que en Ciudad de México 🌤️

Tomé un taxi al hotel. El taxista era súper platicador: "¿Primera vez en Oaxaca?"

"Sí"

"¡Ah! Pues va a querer quedarse señor. Todos dicen lo mismo"

"¿En serio?"

"En serio. Oaxaca enamora"

Llegué al hotel. Un lugar chiquito, familiar, en una calle cerca del zócalo. La dueña se llama doña Chelo, una señora como de 65 años súper amable.

"Bienvenido señor Enrique. Su cuarto está en el segundo piso. Tiene vista al zócalo"

Subí. Abrí la puerta. Y efectivamente, había un balconcito chiquito con vista a las cúpulas de la Catedral y al zócalo.

Me senté en el balcón y pensé: "¿Por qué tardé 55 años en hacer esto?" 😊

El primer día solo caminé. Sin rumbo. Por el centro, por el andador turístico, por el mercado.

Todo era colores. Las casas pintadas de colores brillantes: amarillo, rosa, verde, azul. Los puestos de las artesanías con alebrijes, textiles, barro negro. La gente vestida con ropa tradicional.

Entré al mercado Benito Juárez. El olor... Dios mío. Tlayudas en el comal, mole hirviendo, quesillo fresco, chocolate recién molido, chapulines, tasajo 🤤

Una señora me vio parado ahí abrumado: "¿Se le ofrece algo joven?"

(Me dijo joven. A mis 55 años. Eso me hizo sonreír)

"No sé ni qué pedir señora. Todo se ve bueno"

"Pruebe una tlayuda. Aquí las hacemos al momento"

Me hizo una tlayuda con todo: frijoles, quesillo, tasajo, aguacate. La probé.

Señor. SEÑOR. Nunca en mi vida había comido algo tan rico. Crujiente, con sabor, con textura, con TODO.

"¿Le gustó?"

"Señora... está increíble"

Se rio: "Así reaccionan todos la primera vez"

Comí ahí parado, viendo el movimiento del mercado. Gente comprando, vendiendo, regateando, riendo.

El segundo día contraté un tour a Monte Albán. Subí con un grupo de turistas. El guía se llamaba Jesús.

Cuando llegamos arriba y bajamos del autobús... me quedé sin palabras.

Las pirámides. Las plataformas. Y abajo, TODO el valle de Oaxaca extendiéndose hasta donde alcanza la vista. Montañas azules a lo lejos. El cielo enorme 🏛️

"Esto lo construyeron los zapotecas hace más de 2,500 años" explicaba Jesús. "Sin maquinaria. Sin tecnología. Solo con sus manos y su conocimiento"

Caminamos por las ruinas. Jesús nos contaba historias de los zapotecas, de sus dioses, de cómo usaban este lugar para ceremonias.

Me separé del grupo un momento. Me senté en una de las plataformas de piedra. El viento soplaba suave. Había un silencio... no sé cómo explicarlo. Un silencio antiguo. Sagrado.

Y pensé: "Llevo 55 años viviendo en Ciudad de México. A 6 horas de aquí. Y nunca vine. ¿Qué más me he perdido?" 💭

Una señora del tour, como de 70 años, se sentó junto a mí: "Hermoso, ¿verdad?"

"Hermoso es poco"

"Yo vengo cada año. Desde hace 15 años. Y siempre me emociona igual"

"¿Cada año?"

"Cada año. Oaxaca es mi lugar en el mundo"

Entendí por qué.

El tercer día renté un carro (algo que nunca hago) y me fui solo a Hierve el Agua.

El camino fue largo. Como 2 horas por carretera y luego por terracería. Pero cuando llegué...

Cascadas petrificadas. Formaciones de roca blanca que parecen cascadas congeladas. Albercas naturales de agua cristalina. Y todo el valle verde extendiéndose abajo como una alfombra 💚

Me metí a una de las albercas. El agua estaba helada pero refrescante. Me quedé ahí flotando, viendo el cielo completamente azul, escuchando el silencio de las montañas.

Había una pareja de alemanes ahí: "Beautiful, no?"

"Very beautiful"

Nos tomamos fotos juntos. Me quedé como una hora en el agua. Solo disfrutando. Sin pensar en nada. Sin preocupaciones. Sin estrés.

Cuando salí me sentía... renovado. Como si hubiera dejado 20 años de cansancio en esa agua.

El cuarto día decidí ir a los pueblos artesanales alrededor de Oaxaca. Sin tour. Solo yo y el carro rentado.

Llegué a Teotitlán del Valle. Un pueblo donde hacen tapetes de lana tejidos a mano.

Entré a un taller familiar. Don Felipe y su esposa doña Margarita me recibieron: "Pásele, pásele"

Me enseñaron todo el proceso: cómo esquilan las ovejas, cómo lavan y cardan la lana, cómo la tiñen con tintes naturales (cochinilla para el rojo, índigo para el azul, musgo para el verde), cómo la tejen en telares de madera antiguos.

"¿Cuánto tarda un tapete grande?" pregunté

"Como cuatro meses señor"

"¿CUATRO MESES?"

"Sí. Pero mire la calidad" me mostró un tapete con diseños zapotecas increíbles. Cada hilo perfectamente colocado 🧶

"Es arte"

"Así es señor. Es arte que se hereda de generación en generación. Yo aprendí de mi papá. Mi papá de mi abuelo. Y ahora le estoy enseñando a mi hijo"

Compré un tapete. No grande, uno mediano. Me costó 3,000 pesos. Pero valió cada peso.

Cuando lo enrollaron y me lo dieron pensé: "Esto no es un tapete. Es un pedazo de historia. De tradición. De amor al oficio"

El quinto día fui a San Bartolo Coyotepec. El pueblo del barro negro.

Una señora llamada doña Rosa me enseñó cómo hacen las piezas: amasan el barro, lo moldean en el torno (sin electricidad, todo manual), lo pulen con cuarzo, lo hornean en hornos de leña.

"El negro sale del proceso de hornear sin oxígeno" me explicó

Me dejó intentar hacer una pieza en el torno. Fue un desastre total 😂

"No se preocupe señor. Se necesita práctica. Yo llevo 40 años haciendo esto"

Compré varias piezas. Jarrones, platos, tazas. "Para mis hijos" pensé. Pero también para mí.

El sexto día no hice turismo. Solo me senté en un café en el zócalo desde las 9 de la mañana hasta las 7 de la noche.

Pedí cafés. Leí un libro. Vi la gente pasar.

Vi familias oaxaqueñas paseando. Vi turistas tomando fotos. Vi vendedores ambulantes. Vi niños jugando. Vi abuelitos sentados en las bancas platicando.

Y me di cuenta: esto es vivir. Simplemente estar. Observar. Disfrutar el momento

El séptimo día tomé una clase de cocina oaxaqueña. Siempre quise aprender a cocinar bien y nunca tuve tiempo.

La clase la daba una chef llamada Pilar en su casa. Éramos como 8 personas.

Nos enseñó a hacer mole negro desde cero. TODO desde cero: tostar los chiles, moler en metate, hacer la pasta, cocinar por horas.

"El mole no se hace rápido" decía Pilar. "El mole necesita tiempo, paciencia, amor"

Tardamos como 4 horas. Pero cuando probamos el resultado...

Dios. Era el mejor mole que había probado en mi vida. Y lo había hecho YO. Con mis manos 👨‍🍳

Pilar sonrió: "¿Ven? Cuando le pones tiempo y corazón, todo sabe mejor"

El octavo día fui al árbol del Tule. El ahuehuete más ancho del mundo.

Cuando lo vi... es ENORME. Tiene más de 2,000 años. Su tronco mide como 42 metros de circunferencia.

El guía local nos contaba: "Este árbol vio pasar a los zapotecas, a los mixtecos, a los españoles, vio la independencia, la revolución... y sigue aquí. Fuerte" 🌳

Me quedé ahí parado viéndolo. Pensando en todo lo que ese árbol ha visto. En cuántas generaciones han pasado. Y él sigue ahí.

Me hizo sentir pequeño. Pero también me hizo pensar: "Si este árbol puede estar 2,000 años, yo puedo cambiar mi vida a los 55"

El noveno día me fui a Mitla. Otras ruinas zapotecas, pero diferentes a Monte Albán.

Lo más impresionante: los mosaicos de piedra. Diseños geométricos perfectos hechos hace más de 1,000 años. Sin pegamento. Cada piedra cortada y encajada perfectamente 🏺

El guía explicaba: "Miren la precisión. Sin herramientas modernas hicieron esto. Es increíble"

Tenía razón. Era arte puro.

También había una iglesia colonial construida ENCIMA de las ruinas. La mezcla de culturas. De épocas.

Me senté ahí un rato. Absorbiendo la historia. La belleza. La maestría.

El décimo y último día no quería irme.

Me levanté temprano. Fui al mercado 20 de Noviembre. Desayuné un chocolate caliente con un pan de yema recién hecho.

Caminé una última vez por el centro. Por mis calles favoritas. Por mis rincones favoritos.

Entré a la Catedral. Me senté. Y aunque no soy muy religioso, di gracias. Por estos 10 días. Por haberme atrevido a venir. Por haber descubierto esto 🙏

Doña Chelo, la dueña del hotel, me despidió: "¿Va a volver señor Enrique?"

"Claro que sí doña Chelo. Ya estoy planeando cuándo"

"Me da gusto. Aquí lo esperamos"

En el autobús de regreso no pude dormir. Solo veía por la ventana pensando en todo.

Llegué a Ciudad de México. A mi departamento. A mi rutina.

Pero algo cambió en mí.

Hoy lunes fui a trabajar. Mi jefe me preguntó: "¿Cómo te fue Enrique?"

"Increíble. Oaxaca es... no tengo palabras"

"¿Valió la pena?"

"Más que eso. Me cambió la vida"

Mis compañeros me preguntaban: "¿Y qué hiciste?"

"Conocí. Comí. Caminé. Viví"

Hoy en la tarde llamé a mis hijos: "Laura, Carlos. Vamos a planear un viaje los tres. A donde ustedes quieran"

"¿En serio papá?"

"En serio. Descubrí algo: el dinero que estoy ahorrando para el retiro no me sirve de nada si llego al retiro sin haber vivido"

Laura se emocionó: "¡Papá! Me encanta. Vamos a Chiapas"

Carlos también: "O a Guanajuato. O los dos. Papá, me da mucho gusto escucharte así"

Hoy también hice otra cosa: pedí mi siguiente semana de vacaciones. Para diciembre.

Y ya sé a dónde voy: San Cristóbal de las Casas.

Porque Oaxaca me enseñó algo importante: México es hermoso. Y lo tengo aquí. A horas de distancia. Y lo estaba desperdiciando 💚

Si alguien está leyendo esto y nunca ha ido a Oaxaca: VAYAN.

No esperen a tener más dinero. No esperen a tener más tiempo. No esperen al "momento perfecto".

Vayan. Prueben el mole. Suban a Monte Albán. Vean las cascadas petrificadas. Compren artesanías. Hablen con la gente. Caminen sin rumbo.

VIVAN.

Yo desperdicié 55 años. No desperdicien ustedes ni un día más 🌅

Oaxaca me devolvió las ganas de vivir.

¿Cuál es tu Oaxaca? ¿Qué lugar te está esperando?

No lo dejes para mañana 💙

Los esperamos con el mejor servicio y atención personalizada.
04/04/2026

Los esperamos con el mejor servicio y atención personalizada.

04/04/2026
Gracias por sus preferencia y comentarios
06/02/2026

Gracias por sus preferencia y comentarios

Dirección

Calle COLORIN 510
Santa Cruz Huatulco
70989

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Hotel Arrecife Huatulco Plus publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto La Empresa

Enviar un mensaje a Hotel Arrecife Huatulco Plus:

Compartir

Categoría