En 1521 fue ocupada pacíficamente por los españoles a cuyo frente vino el extremeño Alonso de Ávalos Saavedra, primo hermano de Hernán Cortés, y el navegante Andrés de Urdaneta. A su llegada consideraron conveniente atraer a los indígenas a un solo punto para fines de trabajo y catequesis, por lo que obedeciendo los ordenamientos de La Corona, construyeron un nuevo pueblo a la usanza española, cal
les muy anchas y rectas trazadas a línea de cordel, casas del Rey, muy amplia plaza central, Iglesia con atrio muy extenso y mesón.
Ávalos recibió luego estas regiones como encomienda, designándose después a Sayula como Capital de La Provincia de Ávalos, cuya extensión primaria fue aproximadamente de una sexta parte del actual territorio del Estado de Jalisco, perteneciendo a ella en las diversas épocas coloniales las poblaciones de Atoyac, Apango, Cocula, Techaluta de Montenegro, Teocuitatlán de Corona, Zacoalco de Torres, Amacueca, Ajijic, Chapala, Tepec, San Juan Cosalá, Zapotitlán de la Laguna, Cuyacapán, Cuautla, Acatlán, Tizapán El Alto, Citala, Usmajac, Chiquilistlán, San Marcos, San Cristóbal, San Martín Tesistán, Santa Cruz de la Soledad, Ixtlahuacán, Santa Cruz de Cocula, Cocula, Tizapanito (hoy Villa Corona), Atotonilco El Bajo, Ameca, Amula, Tuxcacuesco, Zapotitlán, Mazatlán, Tonaya, Tamazula, Tuxpan y Zapotlán El Grande. La conquista espiritual fue realizada por los frailes franciscanos encabezados por el Andaluz Fray Juan de Padilla, iniciándose el primer foco de evangelización en Zapotlán de donde irradiaron los Frailes por toda la región, fundándose el Convento de San Francisco de Sayula en el año de 1573 y el Hospital de Indias de la Purísima Concepción en 1578. Durante la colonia la comarca prosperó basada en su comercio principalmente, así como en su industria y artesanía. Certifica su importancia comercial el hecho de que fue una de las doce poblaciones a las que se autorizó el nombramiento de diputados al Tribunal Comercial llamado Real Consulado de Guadalajara, con jurisdicción sobre Zacoalco, Atoyac y Zapotlán El Grande. Su influencia comercial se extendía hasta el norte del país donde se consumían gran parte de los productos de la industria local, tales como jabón, del cual existían varias fábricas, hilados, tejidos, entre otros. Artesanalmente se producían artículos de cerámica, de corambrería, baquetas, gamuzas, calzones, medias, aparejos para sillas de montar, botas, zapatos, huaraches, así como la forja de hierro y los cuchillos cuya calidad era famosa desde entonces en todo el país. Por iniciativa y personal exigencia de Fray Pedro de Ribera, en 1742 se determinó traer el agua de forma subterránea del manantial del Cedazo con un sistema de tuberías de barro y alcantarillas que ayudaban a mantener la suficiente presión para que llegara a la pila de cantera que se encontraba en el centro de la población para así aliviar la sed de los pobladores. La secularización de la Iglesia en 1754 obligó a los Frailes Franciscanos a dejar los templos y convento, pero los pobladores gestionaron su regreso, lo cual se dio 30 años después a la antigua Capilla Indígena dedicada a la Virgen de Guadalupe, donde construyeron un Santuario, Convento y un Templo de los Terciarios. En 1793 fue descubierta la conspiración independentista perpetuada por el Pbro. Sayulense José Guadalupe Montenegro, quien habría de unirse 17 años después a la lucha iniciada por el Cura Hidalgo. Los vientos independentistas fueron conocidos en Sayula hasta el 22 de septiembre de 1810 por el paso de una diligencia con rumbo hacia Colima, causando gran confusión entre las familias y comerciantes españoles de esta población que al enterarse que las tropas de José Antonio Torres venían para este rumbo, organizaron el 4 de octubre una solemne misa a manera de despedida en el templo de la Tercera Orden y emprendieron la huida a diversos rumbos del país en busca de garantías. Torres llegó el día 28 con un ejército de 5,000 hombres que al grito de ¡viva la Virgen de Guadalupe y mueran los gachupines! arribaron a la Plaza del Comercio y las casas y negocios españoles fueron saqueados. Recién declarada la Independencia de México y ante el intento de Iturbide de instalar una dictadura, se dio la separación del Estado Libre y Soberano de Xalisco el 16 de junio de 1823, compuesto por 28 partidos, uno de los cuales tuvo a Sayula por cabecera y cuyo municipio ha conservado desde entonces una superficie de 275.75 kilómetros cuadrados aproximadamente. El 27 de marzo de 1824 el Congreso Constituyente del nuevo Estado Libre y Soberano de Xalisco decretó que “los pueblos cabeceras de los Departamentos de Santa María de los Lagos, La Barca, Sayula y Zapotlán el Grande, tendrán en lo sucesivo título de ciudad”. En 1825 se nombró a Sayula cabecera del Cuarto Cantón, el cual en 1846 tenía jurisdicción sobre Tuxcacuesco, Zapotlán el Grande y Zacoalco. En 1857 una ley suprimió los Ayuntamientos del Estado a excepción de los de Guadalajara, Lagos, Tepic, Sayula, Zapotlán El Grande y Compostela. Sayula tuvo ayuntamiento desde el 12 de mayo de 1837. En 1855 fue abierto el camino directo entre Sayula y Usmajac, la iniciativa fue del Sr. Cura Antonio Gómez, quien aguerridamente y ante la resistencia de los propietarios de terrenos afectados, convocó en el atrio a unos 300 pobladores de Usmajac, quienes con machetes, coas, hachas y demás instrumentos dieron fin a su tarea. El 23 de marzo de 1858 pernoctó en esta ciudad el Presidente Benito Juárez García, en su paso hacia Manzanillo en un hotel ubicado todavía en la actualidad frente al jardín principal. En 1860 fue aprendido en Sayula el comerciante liberal tapatío Eulogio Rico, conducido a Zapotlán donde fue fusilado por la espalda en la plazuela llamada “El Jardín del Rico”. Como consecuencia de las Leyes de Reforma, se abrió el 3 de enero de 1861 el primer libro de matrimonios del Registro Civil, ya que antes todos los registros eran en la Notaría Parroquial. En 1865 el Ejército Francés triunfó en Sayula, cuyo gobierno durante 1866 y principios de 1867 fue un Gobierno imperialista, hasta que con la ayuda de las tropas republicanas del coronel Miguel Brizuela, el General Eulogio Parra logró recuperar el sur de Jalisco para la República. En esos años Sayula tuvo obras de diversa importancia, se daba servicio médico en un hospital fundado por don Leonardo de la Fuente, el cual era sostenido por el filántropo Celso Vizcaíno quien daba consultas. Subsistía también el hospital de La Purísima con apoyo también de Vizcaíno y del Sr. En 1869 ya había sido cercenada la parte norte del atrio de San Roque, cedido por el clero al municipio donde se construyó un Jardín, llamado años después Celso Vizcaíno de la Fuente. En 1876 el hacendado conservador Don José Ignacio Vázquez Bravo alivió la sed de los pobladores del norte de la población al llevar agua por una tubería hasta la fuente por él instalada conocida como La Fuente del Ave María o de La Pilita dejando en ella de manifiesto su admiración por el General Miguel Miramón, por quien solicitaba un Ave María por el descanso de su alma a los transeúntes. Reconstruyó de su peculio el templo y torre parroquial. En 1886 se acondicionó como cárcel el actual edificio de la Presidencia Municipal, en 1887 se construyeron los arcos que delimitan el atrio del Santuario y se reconstruyó el puente que lleva al mismo. Don Claudio Gutiérrez, hombre millonario y benefactor, construyó el extinto Teatro Alfaro que por décadas fue sede de la cultura en esta ciudad y construyó también varias de las espléndidas casas ubicadas por las calles Porfirio Díaz y José Antonio Torres. Existían tres escuelas donde aprendían cerca de 900 alumnos. En 1869 Sayula fue comunicada por líneas de telégrafo y en 1900 por el servicio de teléfonos. Vázquez Morett inició la construcción del conjunto de portales de tipo oriental que dividió la gran plaza central en 2 plazas gemelas y que por su elegancia, han contribuido a darle imagen al centro de nuestra población. Ya para estas fechas estaban fincados varios de los portales que circundan ambas plazas, colocó además cuatro fuentes de cantera en la Plaza de Armas, desplazando a la Plaza del comercio la fuente que por muchos años fue el centro de la misma y que hoy luce en el atrio del templo de San José. A principios del siglo XX se engalanó la Plaza de Armas con la colocación de un hermoso Kiosco afrancesado donado por el presidente de la república Porfirío Díaz. El 26 de febrero de 1900 fue inaugurado el Panteón del Tepeyac, que sustituyó al antiguo Panteón de la Soledad ubicado a un costado del Santuario. En 1903 las primeras lámparas de arco iluminaron el centro de la población, la electricidad la generaban por turbinas de v***r en una planta generadora ubicada en la actual calle Constitución, empresa propiedad de los Sayulenses José Eguiarte, Hilario González, Francisco Cárdenas y Paula Gutiérrez. El alumbrado se fue extendiendo de la Plaza de Armas a los Portales, calles y casas, dejando en el desempleo y para la historia, al típico sereno que por tantos años patrulló las calles cuidando del orden y de los mecheros de los cuales quedan vestigios en las esquinas de la población. En 1906 fue colocado el monumento a Juárez en la Plaza de Armas, ese mismo año fue construido el elegante pórtico de la Presidencia municipal y cambiada la sede de las oficinas administrativas que hasta entonces estaban en las antiguas Casas Consistoriales, hoy Casa de la Cultura Juan Rulfo. También en la primara década del siglo XX se construyeron los portales Libertad y Galeana, que vinieron a cerrar el paisaje de las plazas gemelas rodeadas de portales en 3 de sus costados. Desde la época colonial la loza Sayulense era de fama regional, misma que alcanzó su cúspide a mediados del siglo XIX al ser descubierto por el rumbo de Agua Zarca un yacimiento de barro con cualidades excepcionales que fueron aprovechadas por un artesano mestizo llamado Epigmenio Vargas, quien siguiendo la técnica de la mayólica poblana, logró dar esmaltados más gruesos, su barro amarillento y su acabado menos perfecto le dieron un gran prestigio. Era un artesano celoso de que alguien pudiera fabricar cosa semejante, por lo que su técnica murió con él en 1904. La apertura comercial instaurada por el gobierno Porfirista trajo la competencia de productos extranjeros lo que hizo imposible la sobrevivencia de éste y muchos talleres artesanales e industrias de la región. Las leyendas urbanas eran parte de la sana costumbre de los pobladores de conversar por las tardes en la plaza o en los pórticos de sus domicilios, conociéndose “La vieja de Ixcapetl”, “La pelona”, “Las torrecillas” y la más famosa “El ánima de Sayula”. En 1895 un grupo de jóvenes entusiastas aficionados a la charrería organizaron las fiestas que representan el primer antecedente del Carnaval, pero fue en 1917 cuando retomando esa fiesta, se formalizó celebrándolo a partir de entonces cada año, constituyéndose desde entonces en una fiesta tradicional que ha perdurado hasta nuestros días. Hasta el año de 1900 Sayula fue un verdadero y gran almacén de mercancías provenientes de todos lados, existían numerosos mesones donde se le daba asilo a las diligencias comerciales de los arrieros, alojaban a las bestias en sus corrales y cobraban hospedaje y alimentación de las mismas, todo esto se terminó a la llegada del ferrocarril que arribó a Sayula por primera vez el 10 de julio de 1901. La Feria de Ramos a principios del siglo XX era muy importante no solo a nivel regional, sino en todo occidente, sus orígenes se pierden en el tiempo, la Semana Santa y la llegada de grandes dignatarios eclesiásticos contribuyeron a engrandecerla, sin embargo, la iglesia nunca fue partidaria de esos festejos por considerarlos irrespetuosos con la Semana Mayor, su sede al igual que el tianguis sabatino era la Plaza del Comercio. En 1908, estuvo en Sayula el Presidente Porfirio Díaz para inaugurar el tramo ferroviario Tuxpan – Manzanillo. Los festejos del centenario de la independencia incluyeron el arreglo de la Presidencia Municipal que estrenó a las 11 de la noche del 15 de septiembre su reloj público que hasta el día de hoy da servicio, se mandó hacer la escultura del cura Hidalgo en la Plaza de Armas que se inauguró el día 16 al igual que el servicio de tranvías de tracción animal, que acarreaban mercancías y pasaje de la estación del tren al centro de la población. Años después extendió su servicio al panteón municipal como carroza fúnebre, tocando azarosamente el primer servicio al gerente de la Compañía de Tranvías de Sayula, don Jesús Pérez Romero al día siguiente de la inauguración. En las elecciones de 1910 en las que nuevamente resultó electo Don Porfirio Díaz, trajo consigo levantamientos de armas por todo el territorio nacional, Sayula no fue la excepción. Se formó la Junta Revolucionaria por varias personas de Sayula y Usmajac y estando planeado el inicio el mismo 20 de noviembre a las 11 de la mañana, uno de los integrantes de dicha Junta denunció el complot y se abortó el estallido, los cabecillas huyeron por diferentes rumbos, pero el malestar no cesó y por diversos rumbos la gente se unía a la lucha anti reeleccionista simpatizando con la causa Maderista. A la muerte de Madero y Pino Suárez, salta al poder Victoriano Huerta y Venustiano Carranza se apresta a combatirlo. Por estos rumbos se levanta en armas en Tonaya el hacendado Sayulense Jacinto Cortina con un manifiesto contra Huerta en el que hablaba de la gente del campo: “las fuerzas que con ellos se formen, no se convertirán después en un difícil problema para la pacificación, pues estos elementos volverán gustosos y satisfechos por el deber cumplido a reanudar su interrumpida labor”. Combatió por estos rumbos y luego recibió órdenes de incorporarse al ejército de Obregón participando en la toma de Guadalajara, en el ataque a Manzanillo y en la ocupación de la capital de la República. El General Francisco Villa llegó a Sayula el 18 de febrero de 1915 como a las 9 de la mañana con alrededor de 600 de sus dorados, desayunó en el Hotel Rosales frente a la plaza de armas donde recibía los partes de la batalla que había iniciado en la cuesta de Sayula desde el día 15, seguido de 6 o 7 de sus miembros del Estado Mayor, subió a la torre de la parroquia desde donde mirando con sus catalejos dominaba parte del campo de batalla. Dio sus órdenes, bajó rápidamente, saliendo luego al trote de sus caballos, seguido de su gente por la Cruz de Copala, lomas de las Toposas, Sombrerete y Cerro Grande, siempre oculto de los combatientes por la topografía del terreno, hasta llegar a la estación del ferrocarril Manzano, ya en el Valle de Zapotlán sorprendiendo al enemigo General Diéguez por la retaguardia, quien considerando el cansancio y merma de sus tropas después de varios días de sangrienta batalla, decidió la retirada con rumbo a Ciudad Guzmán. Se dice que en esa batalla intervinieron siete mil carrancistas y nueve mil villistas, y que el número de mu***os fue muy grande por lo que los campesinos de la región fueron dados de alta en el ejército para que cavaran pozos y sepultaran los cadáveres. Algunos historiadores señalan que el alto costo de esta victoria villista fue una de las causas del debilitamiento de la División del Norte para la posterior victoria de Obregón sobre ellos, señalan que a su regreso a Guadalajara y luego de ser felicitado por su victoria, Villa comento: “Muchachito, con otro triunfo como el de la Cuesta de Sayula, se acaba la División del Norte”. Pedro Zamora, con etiqueta de jefe villista, actuaba descentralizado por la zona costa y sur de Jalisco, dando rienda suelta al vandalismo y a toda clase de desmanes por lo que se había constituido en el terror de pueblos y rancherías. Fueron muchas las familias a las que por falta de garantías obligó a dejar poblados como Atemajac de Brizuela, Tapalpa, San Gabriel y Tonaya entre otras, buscando refugio en Sayula, entre ellas la familia de don Juan Nepomuceno Pérez Rulfo, padre del inmortal novelista Juan Rulfo quien nació aquí el 16 de mayo de 1917. En 1920 se fundó por el barrio de San Miguel la escuela nocturna para trabajadores “Fray Pedro Espinoza”, cuyo primer objetivo era combatir el analfabetismo reinante, funcionaban además 2 escuelas, una de niños y otra de niñas, además de un colegio religioso llamado del Sagrado corazón. En noviembre de 1911 los ingenieros Prisciliano y Salvador P. Orozco lograron perforar con éxito el primer pozo de agua en Jalisco en terrenos de El Vergel, propiedad del Sr. Miguel Anguiano Camberos, dando así a las tierras el verdor y la utilidad agrícola que la mayor parte del año no tenían. En ese mismo año, obedeciendo un dictamen de un ingeniero venido de Guadalajara, fue derribada la torre de la parroquia permaneciendo trunca hasta 1958. La guerra cristera transcurrió en Sayula de manera pacífica. El jefe del 38 Regimiento de Caballería, General Manuel Ávila Camacho, de espíritu conciliador, prudente y respetuoso de la dignidad humana, procuraba intervenir lo menos posible en la persecución de católicos, sabiéndose que llevaba discretamente amistad con el cura Gutiérrez e incluso se afirma que lo llegó a esconder en su propio domicilio. Los periodos presidenciales de Lázaro Cárdenas y Manuel Ávila Camacho, fueron para Sayula de provecho, el primero por las amistades cosechadas por su hermano José Raymundo, quien fungió como encargado de la Oficina Federal de Hacienda en esta población y el parentesco político que su hermano Alberto adquirió también aquí. Gracias a esas influencias dicha oficina de hacienda y la sede del Regimiento que en 1932 habían sido llevadas a Ciudad Guzmán, regresaron a Sayula en 1935. A partir del año 1998, Sayula comenzó a recobrar su importancia a nivel regional y estatal que había perdido, creció la economía, las inversiones en el municipio al igual que el número de habitantes. Se consolidó como un municipio vanguardista y desarrolló su potencial turístico. En esta época se establecieron empresas agrícolas, dedicadas principalmente al cultivo de jitomate, abrieron fabricas textiles y empacadoras de vegetales y carnes frías. En 2006 se establecieron en la localidad una gran cantidad de empresas productoras de berries (frambuesa, arándano y zarzamora), las productoras de aguacate, maíz, brócoli y chile morrón se consolidad fuertemente. El 28 de septiembre de este mismo año se estableció el primer supermercado de la cadena Walmart en la región en su formato Bodega Aurrera.