04/10/2026
Café Político
Desde la costa
Joel Solar
Ofrendas a Tata Chico
Las ofrendas con motivo a la festividad de San Francisco de Asís en Tonalá, Chiapas son una tradición, derivada de la conformación social en la región istmo costa y a iniciativa de la iglesia católica, un párroco que vino a la ciudad tuvo la iniciativa de retomar las costumbres istmeñas para celebrar al Santo Patrono.
La costumbre es muy bonita, es tradición, es cultura y tiene un origen digno: agradar al Santo que según la visión de los creyentes representa a la divinidad -por adopción- en estás tierras. Representa además, la bondad y el agradecimiento de los fieles más acomodados.
De esa manera -se supone- comerciantes, ganaderos, industriales y gente acomodada agradece las bendiciones y prosperidad de sus negocios e industrias durante un año, regalando productos diversos a la gente menos favorecida, incluso se acercaban a ancianitos, niños o señoras para entregarle en su mano algún obsequio. Todo era alegría y felicidad. Sana diversión, agradecimiento y contrición. Manda. En representación de la ofrenda a San Francisco, niñas ataviadas con el traje típico de chiapaneca o niños varones vestidos de charritos.
Sin embargo todo ha cambiado, las sociedades evolucionan es cierto, y con ella las festividades pagano/religiosas como la de San Francisco de Asís - Tata Chico- en Tonalá, Chiapas.
Se resolvió hace poco una demanda añeja y muy sentida de los habitantes del centro citadino, que es retirar los juegos mecánicos y puestos de comida y "bebidas" espirituosas, de esa área aledaña a la iglesia pues eran motivo de excrecencias al aire libre generando olores fétidos y focos de infección adicional al caos vial e inseguridad.
El presidente municipal actual estableció un espacio propio para juegos mecánicos y puestos de las ferias. Un punto a favor para él.
Falta que los organizadores de las ofrendas y el pueblo en general retomen la cordura y la buena conducta durante las procesiones. En los hogares que aconsejen a los jóvenes quienes se amotinan y se avalanzan en pos de los obsequios (algunos son mínimos como dulces, pelotas y trastecitos de plástico) para que se moderen.
Hemos visto a lo largo del recorrido de las ofrendas, grupos de jóvenes cargando unas enormes bolsas de plástico negras atiborradas de obsequios y siguen pidiendo más, se lanzan cuando alguna "chiapaneca" o "charrito" avienta algo y las personas de menor agilidad o condición física son replegadas, algunas ya ni siquiera salen al paso de la procesión.
De no moderarse está conducta, la bonita fiesta y tradición, irá diluyéndose en el puro interés hasta desaparecer como festividad religiosa. O, usted que opina?
Pergamino:
(Eliminación de la cascarilla):
Deseo poco, y lo poco que deseo lo deseo poco.
San Francisco de Asís.