12/08/2026
¡Señores!
¡Miren, contemplen y guarden en la memoria este instante que el mar, en su generosa y terrible magnanimidad, ha concedido a cuatro hombres de Tuxpan!
Allá, a cuarenta y dos kilómetros de la playa, donde el horizonte se confunde con el infinito y el agua se vuelve templo y arena a la vez, el Equipo Poseidón libró una batalla que no es de redes ni de cañas solamente: es la eterna contienda del hombre contra las fuerzas primordiales, inteligencia contra instinto, voluntad contra profundidad.
Y del abismo emergió, majestuoso y sombrío, un Marlín de 80 kilos 100 gramos, criatura de leyenda que parece construida con la misma materia de los sueños y de las tempestades.
Allí estaban, firmes como faros en la noche:
Mario Cruz,
Bruno Valdivia,
Miguel “Miki” Aizcorbe
y Álvaro Cerecedo.
Ellos no sólo pescaron un pez. Ellos escribieron, con el hilo de la línea y el sudor de la frente, una página que no se borrará. Porque la gloria, señores, es un veneno que debe tomarse a gotas… y estos tuxpeños han bebido hoy de la copa completa.
¡Qué momento!
¡Qué ballet sin música sobre las olas!
¡Qué drama sin palabras bajo el cielo de Veracruz!
Esto no es pesca.
Esto es historia.
Esto es Tuxpan elevándose hasta las nubes… aunque nadie puede permanecer allí mucho tiempo.
¡Viva la pesca!
¡Viva el Equipo Poseidón!
¡Viva la memoria que no se diluye en el crepúsculo!