Todo tiene un sentido, una razón. Cada gota de agua tiene su tiempo, su momento; cada pedazo de tierra, su espacio en el universo. Soy El Santuario y el lugar donde me elevo es realmente único en la tierra: una concentración de elementos reunidos a lo largo de la creación. Sumo en mi cúspide todos los siglos del planeta: miro hacia el pasado; percibo el futuro, pero dilato el presente y detengo el
momento. Tengo el poder de atracción en mí mismo y cada elemento se conjuga para hacer este lugar trascendental: una milenaria montaña de cuarzo que emergió hace más de 100 millones de años y se eleva a 1,600 metros al nivel del mar.